Investigadores de la revista *Ecology and Evolution* han documentado un comportamiento nunca antes visto en un delfín mular macho, apodado “Bubbles”, que consiste en forzar a sus presas a vomitar antes de devorarlas. El estudio, publicado en septiembre, siguió a la fauna marina de la zona costera donde habita el animal y reveló que el delfín persigue específicamente al pez carángido ojón, una especie de anchoveta. Cada vez que el delfín atrapa al pez, lo obliga a expulsar el contenido de su estómago, que luego ingiere sin dificultad. Esta técnica, aunque sorprendente, encaja dentro del concepto zoológico de cleptoparasitismo, donde un depredador se apropia de alimentos ya procesados por otra criatura.
El método observado difiere de la caza tradicional de los delfines, que suele basarse en la captura directa o en la cooperación grupal para acorralar bancos de peces. En el caso de “Bubbles”, el animal parece seleccionar individualmente a cada pez dentro de un gran banco, lo que sugiere una capacidad de discriminación muy afinada. Los científicos creen que la ecolocalización juega un papel crucial: no solo le permite identificar la especie, sino también detectar la presencia de contenido nutritivo en el estómago de la presa.
Para confirmar el fenómeno, los investigadores combinaron observación directa con grabaciones de sonido submarinas y análisis de los patrones de movimiento del delfín. Detectaron que, tras la persecución, el pez expulsaba una masa de alimento que el delfín ingería inmediatamente. Este proceso reduce el esfuerzo energético del depredador, pues aprovecha alimentos ya parcialmente digeridos, evitando la captura y masticación de presas enteras.
Aunque el hallazgo es fascinante, los autores advierten que se trata de un caso aislado, registrado en un solo individuo de la región. La rareza del comportamiento dificulta su estudio, pues requiere tecnología avanzada y largas jornadas de seguimiento bajo el agua. Sin embargo, la documentación abre la puerta a futuras investigaciones sobre la diversidad de estrategias alimenticias en cetáceos y su adaptación a entornos cambiantes.
El descubrimiento también plantea preguntas sobre la evolución de técnicas de caza en mamíferos marinos. ¿Podría este comportamiento ser una respuesta a la competencia por recursos o a la abundancia de ciertas especies de peces? Los científicos esperan que estudios comparativos en otras poblaciones de delfines revelen si “Bubbles” es una anomalía o parte de un repertorio más amplio de tácticas depredadoras.
En conclusión, la observación de “Bubbles” muestra que los delfines pueden emplear estrategias tan ingeniosas como repugnantes para sobrevivir. El cleptoparasitismo acuático, hasta ahora poco documentado, amplía nuestro entendimiento de la complejidad ecológica de los océanos y subraya la necesidad de seguir explorando los misterios del comportamiento animal.
Fuente: xataka