Inicio CienciaArmadura de bronce micénica resistió 11 horas de combate: así lo probaron soldados griegos

Armadura de bronce micénica resistió 11 horas de combate: así lo probaron soldados griegos

por editor
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Un equipo de la Universidad de Tesalia, en colaboración con la Universidad de Birmingham, puso a prueba una réplica exacta de una armadura de bronce hallada en Dendra, Argólida, hace más de 3.500 años. El hallazgo original, descubierto en 1960, estaba tan completo que los arqueólogos se preguntaban si era solo ceremonial o realmente utilizable en batalla. Para responder, los investigadores fabricaron una copia fiel en 1984 y la sometieron a un experimento de resistencia física con infantes de marina de la Armada griega. La prueba buscaba recrear las condiciones descritas en la Ilíada de Homero, desde la alimentación hasta las tácticas de guerra micénicas.

Trece marinos, seleccionados por su condición física comparable a la de un guerrero antiguo, se equiparon con la réplica de 23 kilos, hecha de una aleación de cobre y zinc similar al bronce original. Durante once horas continuas, de 7 a.m. a casi 6 p.m., siguieron un protocolo de combate que incluía marchas, golpes con espada y lanza, y ejercicios de resistencia. Su dieta imitó la de los micénicos: pan, carne, queso de cabra, miel, aceitunas, cebolla y vino, aportando unas 4.400 kcal diarias. Los investigadores midieron frecuencia cardíaca, temperatura corporal, fuerza de los impactos y niveles de glucosa en sangre.

Los resultados fueron sorprendentes. Los soldados alcanzaron hasta 166 pulsaciones por minuto, manteniendo el ritmo cardíaco alrededor del 80% de su máximo, y generaron una fuerza media de 3,5 kilonewtons al golpear, suficiente para provocar fracturas graves en un combate real. La glucosa disminuyó de forma moderada, sin presentar signos de hipoglucemia grave, y la gestión del calor fue aceptable en seis de los siete escenarios climáticos simulados. Sólo en el caso más extremo el riesgo de sobrecalentamiento se acercó al límite crítico.

Estos datos demuestran que la armadura de Dendra, pese a su peso y rigidez, era funcional para campañas prolongadas y exigentes. No se trataba de un simple adorno ceremonial, sino de un equipo pensado para proteger a guerreros entrenados que podían soportar largas jornadas de lucha. El experimento también confirma la alta capacidad del capital humano micénico descrita por Homero, que no era mera fantasía literaria.

El estudio abre nuevas preguntas sobre la logística militar de la Grecia antigua, como la disponibilidad de recursos para producir armaduras tan pesadas y la necesidad de entrenar a soldados capaces de manejarlas. Asimismo, muestra cómo la arqueología experimental puede aportar evidencia concreta a debates que antes se basaban solo en conjeturas.

En conclusión, la armadura de bronce de Dendra no solo sobrevivió milenios bajo tierra, sino que también pasó la prueba de la resistencia humana moderna, reafirmando el poderío militar de los micénicos y ofreciendo una ventana única a la vida de los guerreros de la antigüedad.

Fuente: Xataka

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