El orbitador de reconocimiento lunar (LRO) de la NASA ha revelado la existencia de un cráter recién formado en la cara visible de la Luna, con un diámetro de 222 metros, más del doble de la longitud de un campo de fútbol americano. La detección se confirmó mediante una comparación de imágenes tomadas en 2025 y observaciones posteriores del sistema de cámaras del LRO, que mostraron el material expulsado por el impacto. La Unión Astronómica Internacional lo nombró “McGetchin” en honor al volcanólogo Thomas McGetchin, exdirector del Instituto Lunar y Planetario de la USRA. Según la revista Science Advances, se trata del cráter más grande hallado por la misión desde su inicio en 2009.
Los investigadores estiman que el impacto ocurrió entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, lo que sitúa al evento dentro de un intervalo de tiempo de apenas un mes. Analizando la frecuencia de formaciones similares, los científicos afirman que un cráter de estas dimensiones aparece en la Luna aproximadamente cada 130 años, lo que lo convierte en un fenómeno geológico raro y valioso para la comunidad científica. La zona donde se ubica el cráter se sitúa en la frontera entre las tierras altas lunares, caracterizadas por relieves accidentados y numerosos cráteres, y los mares lunares, áreas más planas y cubiertas de basalto.
Con una profundidad media de 43 metros, el cráter McGetchin conserva todavía las huellas frescas del impacto, antes de que la erosión micrometeorítica y futuras colisiones lo desgasten. Alrededor del borde se extiende una brillante manta de rocas y polvo que se proyectó varios cientos de metros, ofreciendo una vista clara de la dinámica de un choque de alta energía. Este contraste entre los dos entornos geológicos adyacentes brinda una oportunidad única para estudiar cómo el mismo impacto afecta diferentes tipos de terreno lunar.
Los expertos señalan que, aunque el LRO ha proporcionado datos valiosos desde la órbita, una misión tripulada o el envío de un rover explorador permitiría examinar en detalle la morfología interna del cráter, la composición química del polvo expulsado y posibles recursos minerales. Taylor Powell, investigador principal del estudio, destaca que el acceso directo podría revelar información sobre la historia de los impactos en la Luna y, por extensión, sobre la evolución del sistema solar.
El hallazgo llega en un momento de creciente interés internacional por la exploración lunar, con varios países y empresas privadas planeando misiones a la superficie en la próxima década. El cráter McGetchin podría convertirse en un punto de referencia para futuras expediciones, sirviendo tanto como laboratorio natural como posible sitio de aterrizaje.
En conclusión, la aparición de este cráter gigante no solo amplía nuestro conocimiento sobre la actividad reciente en la Luna, sino que también subraya la importancia de la observación continua desde el espacio. Cada nuevo detalle ayuda a preparar los próximos pasos de la humanidad hacia una presencia sostenible fuera de la Tierra.
Fuente: RT Español