Japón había alcanzado un récord histórico de 42,7 millones de visitantes extranjeros en 2025, impulsado por la debilidad del yen y el creciente interés por su cultura. Sin embargo, los datos publicados por la Organización de Turismo de Japón (JNTO) revelan una caída del 9,6% en agosto de 2026 respecto al mismo mes del año anterior, lo que significa una pérdida de 757.800 viajeros en los primeros ocho meses del año.
El principal culpable de este retroceso es China, que pasó de recibir 1,02 millones de chinos en agosto de 2025 a solo 418 mil en 2026, una disminución del 59% en tan solo un año. En el acumulado de los ocho primeros meses, la afluencia de turistas chinos cayó un 56,7%, de 6,7 millones a 2,9 millones. Este descenso se produce después de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtiera en noviembre de 2025 que Tokio no permanecería pasiva si China intervenía en Taiwán, provocando una respuesta diplomática de Pekín que incluyó la recomendación a sus ciudadanos de evitar viajar a Japón y la cancelación de varios vuelos.
A pesar de la pérdida china, el turismo de otros mercados mostró signos de recuperación. Corea del Sur incrementó su llegada en agosto en un 28,7%, Taiwán en 7,3%, Hong Kong en 9,4% y Singapur en 5,3%. No obstante, el crecimiento de estos flujos no logra compensar la caída global, que se traduce en un descenso del 2,7% respecto al año anterior.
El impacto económico de la disminución china se matiza al observar el gasto de los visitantes. Según Kyodo, el consumo en alojamiento y compras por parte de extranjeros aumentó un 1,3% en la primera mitad de 2026, alcanzando 30.400 millones de dólares, un récord semestral. Analistas señalan que, aunque los turistas chinos son esenciales por su volumen, los viajeros de Alemania, Reino Unido, Australia y EE. UU. generan mayor gasto promedio.
El gobierno japonés persigue llegar a 60 millones de turistas para 2030 como motor de crecimiento, pero también enfrenta críticas por el sobreturismo en regiones como el Monte Fuji, donde se han impuesto medidas restrictivas. La reciente fuga china podría acelerar la búsqueda de un modelo más sostenible que dependa menos de un solo mercado.
En conclusión, la disputa geopolítica con China ha provocado una pérdida significativa de turistas chinos, afectando tanto la cifra total de visitantes como la percepción de Japón como destino turístico. El país deberá equilibrar sus objetivos de crecimiento con la diversificación de sus fuentes de turismo y la gestión de la presión sobre sus principales atractivos.
Fuente: Xataka