El fenómeno viral del “chocolate Dubái” arrasó TikTok a finales de 2023 y, con él, una ola de demanda de pistachos que colapsó supermercados y tensionó el mercado internacional. La tableta, elaborada con cacao, kadayif y pistachos, fue impulsada por una influencer de Emiratos Árabes y rápidamente se replicó en miles de versiones, convirtiéndose en un símbolo de la llamada “pistachización” de la alimentación.
Este término alude al proceso por el cual el pistacho, antes relegado a aperitivos y repostería tradicional, se infiltra en una creciente variedad de productos: snacks salados, bebidas funcionales, salsas, cremas e incluso cosméticos. Un estudio reciente de Worldpanel by Numerator muestra que el interés del consumidor por el sabor pistacho creció un 55 % en 2025 respecto al año anterior, y que la tendencia no es pasajera, sino un patrón de expansión documentado.
Los analistas pronostican un crecimiento anual compuesto del 5,04 % para el mercado del pistacho entre 2026 y 2030, impulsado por la ampliación de cultivos y la diversificación de usos. Según la consultora, la categoría con mayor potencial es la de snacks salados y papas, donde estima una probabilidad del 56 % de éxito en los próximos seis a doce meses. Las bebidas funcionales, como leches vegetales y aguas de pistacho, siguen con un 41 % de posibilidades, mientras que salsas y condimentos alcanzan un 34 % en un horizonte de 18 a 24 meses.
El sector cosmético también muestra señales de crecimiento: el 22 % de probabilidad de que productos de cuidado personal con aceite de pistacho ganen terreno en los próximos dos a tres años. Ya existen fórmulas de perfume y cremas que utilizan este ingrediente, aunque siguen siendo nichos especializados. La tendencia se alinea con la búsqueda de fragancias “foodies” y la creciente preferencia por ingredientes naturales.
A nivel global, el mercado del pistacho alcanzó los 5.560 millones de dólares en 2025 y se proyecta que supere los 8.700 millones para 2034, según Fortune Business Insights. Factores externos, como la guerra en Irán, uno de los principales productores, pueden afectar los precios, pero la demanda sigue en alza. En México, la producción nacional aún es limitada, pero la tendencia abre oportunidades para agricultores locales interesados en diversificar cultivos.
En conclusión, lo que comenzó como una moda viral se perfila como una transformación estructural del consumo. La “pistachización” no solo redefine la gastronomía, sino que abre nuevos mercados en bebidas, salsas y cosmética, consolidando al pistacho como un ingrediente clave del futuro alimentario y de bienestar.
Fuente: xataka