En la zona cero de Manhattan, bajo un estricto operativo de seguridad, se llevó a cabo la ceremonia del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La ceremonia contó con la presencia del vicepresidente JD Vance y de cuatro expresidentes estadounidenses: George W. Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. Aunque el actual presidente Donald Trump no asistió al evento neoyorquino, sí se espera que participe en la conmemoración del Pentágono en Washington, su ciudad natal. La jornada incluyó la lectura de los nombres de las 2 977 víctimas, un minuto de silencio y la colocación de ofrendas florales en el Monumento Nacional del 11‑S.
El programa se extendió más allá de Nueva York: en Pensilvania, autoridades visitaron el Monumento del Vuelo 93; en Honolulu, se realizó una ceremonia similar; y en New Hampshire se proyectaron haces de luz desde el Monte Washington. En la Universidad Estatal de Mississippi, estudiantes subieron escaleras como parte de una vigilia nacional. Estas actividades buscan reforzar el recuerdo colectivo y la unidad del país frente al terrorismo que marcó la historia reciente.
Una novedad importante fue la inclusión de un momento de silencio dedicado a los primeros respondedores y a los ciudadanos que, tras inhalar el polvo tóxico del colapso de las Torres Gemelas, desarrollaron enfermedades graves y fallecieron años después. Este homenaje subraya el impacto prolongado de los ataques, que no solo dejó muertes inmediatas, sino también una sombra de dolencias que sigue afectando a miles de estadounidenses.
Los atentados, perpetrados por la organización yihadista Al Qaeda, provocaron la caída de las Torres Gemelas, un agujero en el Pentágono y el choque de un avión en Shanksville, Pensilvania. La respuesta de EE. UU. incluyó la invasión de Afganistán y la posterior guerra contra el terrorismo, que generó cambios estructurales en la vigilancia, la legislación antiterrorista y la seguridad aérea. En 2011, el gobierno localizó y abatió a Osama bin Laden, pero el supuesto cerebro del atentado, Khalid Sheikh Mohammed, aún espera juicio.
El Congreso de los Estados Unidos designó el 11 de septiembre como Día del Patriota y Día Nacional de Servicio y Recuerdo. Organizaciones como “9/11 Day” promueven el voluntariado como forma de honrar a los caídos; este año, pantallas en Times Square mostraron la hora 9:11 a. m. en lugar de publicidad, como símbolo de respeto.
A pesar de que la fecha no es feriado federal, la conmemoración sigue siendo un punto de reflexión sobre la seguridad, la libertad y la resiliencia de la sociedad americana. Los líderes presentes reiteraron la necesidad de recordar el pasado para evitar que se repitan tragedias similares, mientras el país sigue lidiando con las secuelas de aquel día que dividió la historia en “antes” y “después”.
Fuente: Dw