El canciller iraní, Abbas Araghchi, acusó este jueves al secretario del Tesoro de Estados Unidos de jactarse con la intención de empobrecer a los iraníes y colapsar su economía. Según Araghchi, Washington se muestra impotente mientras la confianza mundial en el sistema financiero estadounidense se erosiona, y la actual crisis por el costo de financiar la deuda de EE.UU. no es más que el primer episodio de un conflicto mayor. El ministro subrayó que la presión económica de Washington ya está provocando incertidumbre en los mercados internacionales y que Irán está preparado para responder.
Scott Bessent, nuevo secretario del Tesoro, anunció que la administración Trump sancionará la próxima semana a un gran banco, cuyo nombre y país no reveló, como parte de la escalada contra Teherán. “Continuaremos este proceso hasta que todos dejen de hacer negocios con este régimen”, declaró Bessent, añadiendo que hará que cualquier empresa que arriesgue operar con Irán enfrente un “evento de nivel de extinción”. La medida forma parte de una campaña que, según Washington, busca aislar económicamente a Irán y obligarlo a ceder en sus demandas nucleares.
Desde febrero, EE.UU. ha impuesto una serie de restricciones que afectan al petróleo, las rutas marítimas, la adquisición de armas, los intermediarios financieros y las plataformas de criptoactivos. La última ofensiva, denominada “Paria Económico”, fue anunciada a finales de agosto y se presenta como el “Día D” de la estrategia financiera contra Irán. Las sanciones pretenden cortar cinco sectores clave de la cooperación internacional iraní: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo, y advierten que cualquier país o entidad que colabore con Teherán será excluido del sistema del dólar.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, calificó la situación como una “guerra económica total” y aseguró que el gobierno, apoyado por el pueblo y el sector privado, derrotará al enemigo en este frente. Por su parte, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, instó a los países vecinos a no sumarse a la ofensiva estadounidense, amenazando con cerrar el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz si lo hacen.
Estas tensiones se insertan en un contexto de creciente rivalidad geopolítica, donde la economía se ha convertido en un arma de presión. La comunidad internacional observa con cautela, pues cualquier escalada podría afectar los precios del crudo y la estabilidad de los mercados financieros globales. Mientras tanto, Irán mantiene su discurso de resistencia y promete contrarrestar las sanciones con medidas propias, lo que podría traducirse en nuevas dinámicas de comercio y alianzas regionales.
En resumen, la disputa entre Washington y Teherán ha pasado de la diplomacia a una confrontación económica directa, con repercusiones que trascienden a ambos países y ponen en juego la arquitectura del sistema financiero mundial.
Fuente: RT Español