El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reiteró este viernes su compromiso de mantener la confrontación con Irán hasta lograr sus objetivos estratégicos. La declaración se realizó durante una ceremonia conmemorativa del aniversario de los atentados del 11 de septiembre, evento que suele ser utilizado por autoridades estadounidenses para subrayar su postura en materia de seguridad nacional.
Hegseth afirmó que las fuerzas armadas de EE.UU. han “destruido” la Fuerza Aérea iraní y que la Armada del país persa “yace en el fondo del mar”, señalando que sus defensas han desaparecido. Estas palabras buscan transmitir una ventaja militar decisiva, aunque la realidad en el terreno muestra que Irán sigue manteniendo capacidad de respuesta, como lo evidencian los recientes ataques a bases militares estadounidenses en la región.
El alto funcionario también destacó que Estados Unidos controla el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio mundial del petróleo. Según Hegseth, la presión económica sobre Teherán se intensifica día a día, en parte mediante sanciones y restricciones financieras que buscan debilitar al régimen y limitar su capacidad de desarrollo nuclear.
En contraste con la narrativa oficial de Irán, que asegura que su defensa está intacta y que puede responder a cualquier agresión, Washington mantiene que la guerra se libra no solo en el campo militar, sino también en el ámbito diplomático y económico. El objetivo declarado de la política estadounidense es evitar que la República Islámica adquiera un arma nuclear, una meta que ha guiado la estrategia de contención desde hace décadas.
El discurso de Hegseth también incluyó una advertencia directa: “Terminaremos esta lucha”. Esta frase refuerza la intención de Washington de no ceder ante presiones externas y de continuar con la campaña de presión, que combina la presencia naval, ejercicios militares y la cooperación con aliados regionales.
Analistas internacionales advierten que la escalada de retórica puede aumentar la tensión en una zona ya volátil. El estrecho de Ormuz ha sido escenario de incidentes navales y enfrentamientos indirectos entre potencias, y cualquier escalada podría afectar los precios del petróleo y la seguridad energética global.
En conclusión, la declaración de Hegseth subraya la firmeza de la política estadounidense frente a Irán, mientras que la respuesta de Teherán y la reacción de la comunidad internacional serán determinantes para evitar una mayor confrontación que podría tener repercusiones más allá de Oriente Medio.
Fuente: RT Español