Un equipo de arqueólogos ha desenterrado una escultura de caliza de casi tamaño natural en el yacimiento romano de Libisosa, en Lezuza (Albacete). La pieza, que corresponde a una cabeza ibérica de entre los siglos V y IV a.C., se encontró durante los trabajos de excavación del sector romano del Parque Arqueológico. La cabeza, sin rostro pero con nuca, laterales y detalles de peinado, se conserva en excelente estado y se ha bautizado como la “cabeza ibérica de Libisosa”.\n\nEl hallazgo se produce en un contexto único: bajo el Cerro del Castillo yace una ciudad que vivió dos épocas distintas, primero como oppidum oretano y luego como colonia romana tras la guerra de Sertorio (82-72 a.C.).
La rápida destrucción del asentamiento íbero dejó enterrados numerosos objetos, lo que ha llevado a los especialistas a compararlo con Pompeya, de ahí el apodo de “Pompeya ibérica”. La zona sigue siendo en gran parte inexplorada, pues solo se ha trabajado alrededor del 10% del total del yacimiento.\n\nLa cabeza forma parte de una escasa colección de esculturas funerarias ibéricas en bulto redondo. La referencia más cercana es la Dama de El Cigarralejo, hallada sin cabeza, y un jinete de Los Villares, expuesto en el Museo de Albacete.
Los investigadores, liderados por Héctor Uroz de la Universidad de Murcia, barajan dos posibilidades: que la pieza coronara una tumba aristocrática o que fuera parte de un santuario heroico dedicado a los ancestros. El estilo del peinado, con trenzas y tirabuzones, indica que se trataba de un varón joven, probablemente de familia acomodada.\n\nTras su uso original, la piedra fue reutilizada por los romanos como sillar en el muro perimetral norte de un horreum del foro de la colonia, una práctica común en la región. Ejemplos similares se han documentado en La Alcudia de Elche, donde restos de la famosa Dama de Elche fueron incorporados a construcciones romanas.
Este reciclaje explica por qué la cabeza llegó a perder su función original y quedó enterrada sin ser identificada.\n\nEl descubrimiento abre una nueva pista para localizar la necrópolis de Libisosa, que hasta ahora sigue elusiva. Los arqueólogos creen que el cementerio pudo haberse convertido en cantera para los romanos, dispersando restos escultóricos por el asentamiento. Actualmente se está realizando un estudio arqueométrico de la pieza para determinar su composición mineral y buscar rastros microscópicos de pigmentos que revelen los colores originales.\n\nEl hallazgo, que ha sido catalogado como el más destacado de la última campaña, también ha permitido completar una escalinata monumental que conectaba el decumano romano con el foro, sumando nuevos peldaños a la arquitectura conocida.
Con más del 90% del yacimiento aún sin explorar, los especialistas anticipan que Libisosa seguirá revelando secretos que enriquecerán la comprensión de la cultura íbera y su interacción con la dominación romana.
Fuente: xataka