Washington, D.C. – El emblemático Centro Kennedy, sede de artes escénicas ubicada a orillas del río Potomac, quedó clausurado este miércoles 16 de septiembre de 2026 por mandato del presidente Donald Trump. La decisión se produce después de que el juez federal Christopher Cooper emitiera una orden que impide renombrar la institución con el nombre del mandatario republicano, paso que la junta directiva había aprobado como condición para obtener fondos de reparación.
La administración del centro argumentó que el edificio, de más de siete décadas, se encuentra en un estado de deterioro que requiere una inversión millonaria. Según sus directivos, la única forma de captar los recursos necesarios es a través de una campaña de donativos vinculada al nombre de Trump, quien habría prometido financiar parte de la obra si se le concedía el honor.
Sin embargo, el tribunal consideró que el proceso de rebautizo vulneraba normas de conflicto de intereses y de uso de recursos públicos. La sentencia de Cooper bloqueó el cambio de nombre y, de manera inmediata, la junta directiva aprobó la clausura del centro por “motivos de seguridad” y la necesidad de “reparaciones urgentes”. Las puertas del recinto fueron valladas, impidiendo el acceso de empleados, artistas y público en general.
Trump reaccionó a través de su cuenta en Truth Social, donde afirmó que la renovación “no se llevará a cabo” y que el centro permanecerá cerrado mientras la justicia siga obstaculizando el renombramiento. El presidente acusó al poder judicial de “politizar la cultura” y reiteró su disposición a financiar la rehabilitación si se revocan las medidas judiciales.
La comunidad artística y los residentes de la capital expresaron su preocupación. Varios grupos culturales denunciaron la pérdida de un espacio vital para la presentación de obras de teatro, música y danza, y advirtieron que la medida podría sentar un precedente peligroso para la autonomía de instituciones culturales en EE. UU.
Expertos en derecho constitucional señalan que el caso podría escalar a instancias superiores, pues plantea preguntas sobre la separación de poderes y la influencia de figuras políticas en la gestión de bienes culturales. Mientras tanto, el futuro del Centro Kennedy sigue en el aire, con la posibilidad de que se reanuden las negociaciones o que el edificio quede permanentemente inactivo.
En este contexto, la noticia subraya la tensión entre la política y la cultura en Estados Unidos, y plantea un escenario donde decisiones judiciales pueden afectar directamente la vida artística de una de las ciudades más influyentes del mundo.
Fuente: Dw