Las autoridades del Reino Unido pusieron bajo observación las publicaciones de Elon Musk en la red social X, así como las de otros usuarios, con el objetivo de identificar riesgos para la seguridad nacional, según fuentes citadas por The Wall Street Journal. La investigación, que duró más de cuatro años, buscó detectar si agentes extranjeros interferían con los mensajes del magnate o los amplificaban, aunque los resultados no fueron divulgados. El Gobierno británico precisó que su labor se orienta a detectar campañas coordinadas de desinformación, no a perseguir a individuos específicos.
El análisis del diario estadounidense reveló que Musk menciona al Reino Unido con una frecuencia sin precedentes entre los países extranjeros. En sus tuits, el empresario describe al país como una nación en decadencia, señalando la inmigración masiva y apoyando a figuras de la derecha como Tommy Robinson y Rupert Lowe, líder del partido Restore Britain. Esta constante exposición ha incrementado la visibilidad de Lowe, duplicando la interacción de sus mensajes en la plataforma.
Durante el último año, Musk superó las 200 publicaciones mensuales sobre política británica y conflictos culturales, alcanzando en junio más de 160 menciones relacionadas con el Reino Unido. Los críticos señalan que este nivel de actividad podría haber alimentado la polarización social y, en palabras de Andy Pryce, exresponsable de la unidad contra la desinformación del Ministerio de Asuntos Exteriores, “contribuyó a avivar los actos de violencia en el Reino Unido”.
La investigación también incluyó la revisión de la participación de Musk en eventos como la marcha “Unite The Kingdom” celebrada en Londres el año pasado. Diplomáticos británicos habrían protestado en privado ante sus homólogos del Departamento de Estado de EE. UU. por el discurso incendiario del empresario y su presencia virtual en la manifestación, aunque no se tomaron medidas formales.
A pesar de la exhaustiva vigilancia, el Reino Unido no emitió sanciones ni ordenes judiciales contra Musk. Las autoridades concluyeron que, aunque la actividad del magnate genera preocupación, no se encontró evidencia suficiente para considerar una amenaza directa a la seguridad nacional. Sin embargo, el caso pone de relieve la creciente atención de los gobiernos a la influencia de personalidades con gran alcance en redes sociales.
El episodio subraya el desafío que representan las plataformas digitales para los estados, que deben equilibrar la libertad de expresión con la prevención de campañas de desinformación. La vigilancia de Musk podría abrir precedentes para futuros monitoreos de figuras públicas cuya actividad online impacta la opinión pública y la estabilidad social.
Fuente: RT Español