La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha generado un gran descontento en el gobierno federal debido a su forma de gobernar. Desde su ambicioso proyecto para renovar el transporte público hasta sus constantes pleitos con periodistas, Nahle ha demostrado ser un dolor de cabeza para la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La reconfiguración de rutas, concesiones y operación del servicio de transporte público ha generado ruido debido a los intereses y negocios de personajes cercanos a la gobernadora. Esto ha llevado a reclamos que han escalado hasta la Ciudad de México, lo que ha convertido cada decisión administrativa en una disputa política.
Además, Nahle ha tenido enfrentamientos públicos con la prensa, lo que ha generado desgaste en el gobierno federal. El manejo de las inundaciones del año pasado en Poza Rica también ha sido criticado, ya que el gobierno de Nahle no pudo contener políticamente la crisis ni brindar una adecuada atención a los damnificados.
La violencia en Veracruz es otro tema que ha generado enojo en el gabinete de seguridad. La acumulación de episodios de violencia ha obligado a intervenir y explicar desde el centro, lo que ha llevado a dudas sobre quién avala el crecimiento de la llamada Mafia Veracruzana.
La refinería de Dos Bocas, que debía ser la gran carta de presentación de Nahle, se ha convertido en una fuente interminable de problemas operativos. En lugar de presumirla, se ha tenido que corregir fallas y resolver pendientes, lo que ha generado más problemas que soluciones.
Fuente: Eluniversal