Martha Lillard, una mujer estadounidense, vivió 73 años utilizando un pulmón de acero para respirar debido a la poliomielitis que contrajo en la década de 1950. A pesar de depender de la máquina durante horas cada día, Lillard encontró la manera de llevar una vida activa, conduciendo un vehículo adaptado, pintando y cuidando a sus perros. Su familia y ella misma se esforzaron por hacer que su vida fuera lo más normal posible, incluso creando un artilugio para que pudiera entrar y salir del pulmón de acero por sí misma. Lillard falleció a los 78 años, pero su historia es un testimonio de su resiliencia y determinación. La poliomielitis, que afectaba principalmente a los niños, fue erradicada en Estados Unidos en 1979 gracias a una campaña de vacunación a nivel nacional. Sin embargo, la reticencia a vacunarse está creciendo en el país, lo que preocupa a la familia de Lillard y a los funcionarios de salud. La Organización Mundial de la Salud estima que 1 de cada 200 infecciones por poliomielitis provoca parálisis irreversible, y entre el 5% y el 10% de las personas con parálisis fallecen cuando sus músculos respiratorios quedan inmovilizados. La vacuna contra la poliomielitis estuvo disponible a partir de 1955 y ha sido fundamental para controlar la enfermedad. La historia de Lillard es un recordatorio de la importancia de la vacunación y de no olvidar los riesgos de la poliomielitis.
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