La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha señalado que Guyana se perfila como la economía de mayor dinamismo de la región en los próximos años. Las proyecciones de crecimiento para 2026‑2027 oscilan entre 16,2 % y 19,7 %, cifras que la sitúan por encima de cualquier otro país latinoamericano y la convierten en un “milagro económico” según el informe de Bloomberg Línea.
Con apenas 800,000 habitantes y una ubicación estratégica en la costa norte de Sudamérica, Guyana ha experimentado una transformación radical desde que, en 2015, se descubrieron importantes reservas de petróleo. Ese hallazgo desencadenó una oleada de inversiones internacionales y una rápida expansión de la producción, lo que se reflejó en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, que el año pasado registró una expansión del 19,3 %, el mayor ritmo de crecimiento a nivel mundial.
José Manuel Salazar‑Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, aseguró que el ciclo de auge podría extenderse varios años gracias a las reservas estimadas entre 11,000 y 11,600 millones de barriles equivalentes de crudo. Sin embargo, advirtió que el futuro de Guyana depende de la capacidad del gobierno para manejar esos recursos con prudencia fiscal y una visión de largo plazo.
El especialista subrayó la necesidad de destinar parte de los ingresos petroleros a la inversión en infraestructura y capital humano. Según él, es fundamental canalizar recursos hacia la construcción de carreteras, puertos y redes eléctricas, así como fortalecer la educación y la capacitación técnica para crear una fuerza laboral preparada para sectores de mayor valor agregado.
Además, la Cepal recomienda diversificar la economía mediante el impulso a la industria ligera, los servicios modernos, la tecnología y el turismo. Esta estrategia busca reducir la dependencia del petróleo y crear fuentes de ingreso más sostenibles, evitando los riesgos típicos de una economía basada en un solo commodity.
Si Guyana logra equilibrar la explotación de sus hidrocarburos con una política fiscal responsable y una agenda de desarrollo estructural, podría convertirse en un modelo a seguir para otros países de la región. El desafío será transformar la bonanza petrolera en crecimiento inclusivo y duradero, sin que la riqueza se limite al sector energético.
En conclusión, el pequeño país suramericano tiene la oportunidad de liderar un proceso de desarrollo que trascienda la mera extracción de crudo, sentando las bases para una economía más diversificada y resiliente en América Latina.
Fuente: RT Español