El Departamento de Seguridad Interior de EE. UU. anunció este sábado una revisión profunda de sus criterios de elegibilidad para ingresar al FBI. Según fuentes consultadas por la Associated Press, la agencia dejará de rechazar de forma automática a candidatos que hayan trabajado en la industria del sexo, evaluando cada caso de manera individual. Esta medida busca modernizar el proceso de selección y enfocarse en conductas más relevantes para la seguridad nacional.
Hasta ahora, cualquier historial de prostitución había sido motivo suficiente para descalificar a los aspirantes, sin importar la duración o la naturaleza del trabajo. Con el nuevo lineamiento, solo se excluirá a quienes hayan ejercido esa actividad en los últimos diez años, lo hayan realizado tres o más veces o hayan ocupado puestos de confianza dentro de la organización. La intención es evitar decisiones indiscriminadas y centrarse en conductas que puedan comprometer la integridad del agente.
El cambio de política surge tras un escándalo interno que involucró a un supervisor del FBI. El funcionario habría contratado servicios de prostitución durante viajes oficiales, utilizó un teléfono institucional para las transacciones y omitió reportar contactos con personas extranjeras. El caso, que salió a la luz hace un año, motivó una revisión de los protocolos de conducta y la forma en que se manejan los antecedentes personales de los empleados.
Expertos en recursos humanos y derechos civiles consideran que la medida es un paso hacia la inclusión y la evaluación basada en méritos. Sin embargo, algunos críticos advierten que la flexibilización podría generar dudas sobre la moralidad y la percepción pública de la institución, que históricamente ha mantenido una imagen de rigor ético.
El FBI también anunció la creación de un comité interno que revisará cada solicitud con antecedentes de prostitución, tomando en cuenta factores como la naturaleza del trabajo, el tiempo transcurrido y la ausencia de conductas delictivas asociadas. Este proceso será transparente y contará con la participación de asesores legales y de derechos humanos.
En conclusión, la agencia busca equilibrar la necesidad de contar con personal calificado y la presión social por políticas más justas. El ajuste en los criterios de selección podría abrir puertas a candidatos antes descartados, mientras se mantiene la vigilancia sobre posibles riesgos de seguridad.
Fuente: RT Español