Inicio CienciaDescubren en Asturias el mayor ictiosaurio de la especie anningae, antes exclusivo de Inglaterra

Descubren en Asturias el mayor ictiosaurio de la especie anningae, antes exclusivo de Inglaterra

por editor
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En 2009 un aficionado de Madrid, José Antonio Sánchez Féliz, caminaba por los acantilados de la playa de Vega, en Ribadesella, cuando sus pasos se toparon con unos huesos oscuros incrustados en la roca. Lo que él creyó ser simples fragmentos resultó ser el esqueleto parcial de un ictiosaurio de 192 millones de años, un reptil marino que habitó los mares del Jurásico mucho antes de la aparición de las ballenas. El hallazgo quedó enterrado en el tiempo hasta que, tras diecisiete años de análisis, científicos de Argentina, Estados Unidos y España lo identificaron como Ichthyosaurus anningae, especie conocida hasta entonces solo en el sur de Inglaterra.

El estudio, publicado en la revista Acta Palaeontologica Polonica y anunciado por el Museo del Jurásico de Asturias, comparó los restos con cientos de ejemplares británicos. Los investigadores coincidieron en que los huesos pertenecían a la misma especie, pero presentaban características que los hacen únicos: el ejemplar asturiano mide alrededor de dos metros, posee dientes robustos y redondeados, y representa el mayor I. anningae descubierto hasta la fecha. Su edad se determinó mediante la asociación con amonites, fósiles de cefalópodos que datan del Pliensbachiense, hace 192 millones de años, cuando la zona costera de Asturias era un mar somero y poco oxigenado.

El nombre de la especie rinde homenaje a Mary Anning, pionera británica de la paleontología que, a los doce años, desenterró el primer ictiosaurio reconocido por la ciencia. En 2015, un equipo de paleontólogos nombró a la especie en su honor, y ahora, más de una década después, el mismo nombre vuelve a brillar, esta vez en la costa norte de España, a 800 kilómetros del lugar donde se describió por primera vez.

El litoral entre Gijón y Ribadesella, conocido como la “costa de los dinosaurios”, alberga numerosos yacimientos de icnitas y restos de otros reptiles marinos, como el Leptonectes, un ictiosaurio con dientes finos especializado en la captura de peces. La coexistencia de dos especies con dietas opuestas sugiere una gran diversidad ecológica en el Jurásico asturiano, donde también se hallan fósiles de plesiosaurios.

Este descubrimiento no solo amplía la distribución geográfica de I. anningae, sino que también refuerza la idea de corredores marinos y terrestres que conectaban Europa y Norteamérica durante el Jurásico Superior. La evidencia de fauna intercambiada entre continentes ayuda a comprender mejor la fragmentación del supercontinente Pangea y la apertura del Atlántico Norte.

En conclusión, el hallazgo asturiano marca un hito en la paleontología europea, demostrando que los mares del norte de la península ibérica fueron refugio de reptiles marinos tan sofisticados como los británicos, y abre nuevas preguntas sobre los patrones de dispersión y evolución de los ictiosaurios en el pasado remoto.

Fuente: xataka

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