Inicio LocalAltar vivo: la lombriz y el cempasúchil, tradición que renace en Xalapa

Altar vivo: la lombriz y el cempasúchil, tradición que renace en Xalapa

por editor
0 comentarios

En el corazón de Xalapa, una curiosa tradición ha vuelto a cobrar vida: el altar vivo que combina la humilde lombriz de tierra con el vibrante cempasúchil. Esta práctica, iniciada por Víctor Jiménez Chagala hace más de tres décadas, surgió como una estrategia para generar ingresos y, al mismo tiempo, ofrecer a sus hijos una educación digna. Con el paso del tiempo, la propuesta se transformó en un símbolo cultural que hoy reúne a estudiantes, artesanos y visitantes de la ciudad.

El altar vivo consiste en colocar una gran cantidad de lombrices sobre una base de tierra, cubriéndolas con pétalos de cempasúchil, la flor típica del Día de Muertos. El contraste entre el color naranja intenso y el movimiento de los pequeños invertebrados crea una imagen impactante que invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y la renovación. Cada año, la comunidad escolar de la Universidad Veracruzana y de colegios locales se suma al montaje, reforzando el vínculo intergeneracional y el sentido de pertenencia.

Según relata la propia familia Jiménez, la idea nació en 1990 cuando Víctor, entonces trabajador informal, necesitaba recursos para matricular a sus hijos. Decidió vender lombrices para la pesca deportiva y, para atraer compradores, incorporó el cempasúchil como elemento decorativo. La respuesta del público fue tan positiva que la propuesta se institucionalizó, convirtiéndose en un proyecto educativo que enseña biología, ecología y valores culturales.

Hoy, el altar se exhibe en la Plaza del Ángel, frente al Centro Histórico, y se ha convertido en una parada obligatoria para los recorridos turísticos durante la temporada de muertos. Además, la iniciativa ha inspirado a otras comunidades del estado a replicar la práctica, adaptándola a sus propias tradiciones locales. Los organizadores destacan que, más allá del espectáculo visual, el proyecto fomenta la conservación del suelo y la importancia de las lombrices como bioindicadores de salud ambiental.

Expertos en antropología cultural señalan que el altar vivo representa una síntesis entre lo ancestral y lo contemporáneo. La combinación de la lombriz, símbolo de la tierra y la fertilidad, con el cempasúchil, emblema de la luz que guía a los difuntos, crea una narrativa que refuerza la identidad veracruzana. Asimismo, la práctica abre un espacio para discutir temas de sostenibilidad, educación y economía solidaria.

Con la mirada puesta en el futuro, los organizadores planean ampliar la iniciativa a escuelas rurales, donde la lombricultura pueda integrarse como actividad productiva y educativa. La meta es que más jóvenes comprendan el valor de los recursos naturales y la riqueza de sus tradiciones, mientras continúan honrando a sus seres queridos con creatividad y respeto.

En resumen, el altar vivo de lombriz y cempasúchil no solo embellece la ciudad durante la festividad de los muertos, sino que también impulsa la educación, la economía local y la conciencia ambiental, consolidándose como un legado que trasciende generaciones.

Fuente: Diario de Xalapa

También te puede interesar

Focus Mode

Bloqueador de anuncios detectado

Apóyanos desactivando tu bloqueador de anuncios para este sitio.