La liberación de 30 urogallos criados en cautividad en la Zona de Especial Protección para las Aves del Alto Sil, en León, ha sido un fracaso. Seis meses después de la liberación, solo una hembra ha sobrevivido. Los datos de seguimiento con dispositivos GPS/GSM y emisores VHF recogen que 26 de las 29 bajas son obra de depredadores como el zorro, aves rapaces o la marta. Esta situación constata que la reintroducción de aves criadas en cautividad rara vez funciona con gallináceos de bosque, principalmente porque son demasiado ingenuas frente a potenciales depredadores. El programa de cría en cautividad y liberación ha costado más de 5 millones de euros. Aunque el resultado ha sido un fracaso, el enfoque no es inviable. Un estudio en Polonia encontró que la reintroducción de urogallos criados en cautividad puede tener éxito si se reduce la mortalidad inicial. La Junta de Castilla y León ya se plantea perfeccionar el entrenamiento antipredatorio y el control de depredadores en la zona de suelta para futuras acciones. La población de urogallos cantábricos es de menos de 300 ejemplares en libertad y está en peligro de extinción. La cría en cautividad funciona bien, pero el problema es que los urogallos no sobreviven después de la liberación. El programa ha traído avances y aprendizajes, pero el balance de resultados en cifras es más pesimista.
Fuente: xataka