En la ciudad de Dowagiac, Michigan, una instalación de minería de criptomonedas ha convertido la vida de los vecinos en una pesadilla. El ruido agudo y constante ha llevado a los residentes a denunciar el problema y a exigir soluciones. La empresa responsable, Hyperscale Data, ha anunciado planes para invertir 100 millones de dólares en la expansión de la instalación hacia la computación de inteligencia artificial y robótica avanzada, pero los vecinos siguen sufriendo las consecuencias del ruido. La historia se centra en Louise Avenue, donde Lindy Valenzuela y el matrimonio formado por Marjorie y Billy Finn viven justo enfrente del recinto. Según ellos, el ruido es insoportable y les impide abrir las ventanas o permanecer en el exterior sin sentir dolor de cabeza. La ciudad ha aprobado una ordenanza sobre ruido industrial, pero la empresa cuestiona las mediciones y el método empleado. Los vecinos han presentado una demanda colectiva contra la empresa, acusándola de negligencia y de interferir en el uso y disfrute de sus viviendas. La empresa ha ofrecido comprar las casas de los vecinos que sigan sin poder disfrutar de ellas, pero para los afectados, esa alternativa no resuelve el problema. El caso muestra cómo una infraestructura informática puede tener un impacto físico en la vida de las personas cuando se instala junto a viviendas y funciona de manera continua.
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Fuente: xataka