Home TecnologiaEn 1999, un agricultor donó sus terrenos para un parque infantil. Ahora el ayuntamiento los ha vendido por millones para un centro de datos

En 1999, un agricultor donó sus terrenos para un parque infantil. Ahora el ayuntamiento los ha vendido por millones para un centro de datos

by editor
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Hay momentos en los que una buena acción se vuelve en tu contra. O en contra de todo un pueblo. En 1999, un agricultor tejano llamado Charles Bland decidió que era el momento de devolver algo a su pueblo, una pequeña localidad llamada Taylor. Se le ocurrió donar unas 35 hectáreas de sus terrenos a la ciudad de 15.000 habitantes con una condición: el ayuntamiento debía usar esas tierras para crear un parque público .

Para formalizar la transacción, la ciudad pagó una cantidad simbólica de 10 dólares al agricultor. 27 años más tarde, las cuentas salen a favor del ayuntamiento: ha vendido parte de la finca no para crear el prometido parque, sino para un centro de datos de la empresa Blueprint.

¿La operación? Una de 10 millones de dólares . Y los vecinos no han tardado en encender las antorchas.

Esta historia es de las más rocambolescas que hemos visto en esto de la relación entre las ciudades y los centros de datos . El medio 404 se ha hecho eco de la situación y es lógico el enfado que está despertando tanto por el objetivo inicial de Bland como por el destino de las tierras y, sobre todo, las vagas explicaciones del ayuntamiento.

En principio, el agricultor donó sus tierras a la Fundación de Parques de Texas, una organización sin ánimo de lucro, con el objetivo de mantenerlas en fideicomiso para un uso futuro exclusivamente como parque infantil . Es lo que aparece en los documentos y en la escritura de las tierras, pero hay un problema: en los años posteriores, la propiedad fue cambiando de manos.

La Fundación de Parques se la cedió a una organización sin ánimo de lucro diferente llamada ‘Fundación de Parques del Condado de Williamson’ en 2003, pero un mes depués, ésta las otorgó a la propia ciudad. En 2008, las tierras volvieron a cambiar de manos tras una venta de 15.000 dólares a la Taylor Economic Development Corporation (TEDC).

Según su página gubernamental, se trata de una corporación sin fines de lucro financiada por la Ciudad de Taylor y, aunque es una entidad separada, es el ayuntamiento de la ciudad quien nombra a los cinco miembros de una Junta que cambian de mandato cara tres años.

¿Es importante esto? Pues sí, ya que como apunta 404, fue esta TEDC la que, el año pasado, vendió parte de la parcela a Blueprint , una compañía que planea hacer un centro de datos pegado a la localidad por esos mencionados 10 millones de euros. Para ser sin ánimo de lucro, el negocio ha salido redondo.

Cuando se enteraron tanto de la venta como de los planes de levantar un centro de datos, los vecinos se echaron a la calle para protestar. No sólo se estaba violando la intención de aquel agricultor que cedió sus terrenos a la ciudad con el único interés de que los niños tuvieran un sitio en el que jugar, sino que se iba a levantar una instalación que calienta el aire y que engorda la factura de la luz para los vecinos.

Debido a esto, la TEDC ha publicado un documento en el que expone qué se va a hacer y qué va a sacar la ciudad de todo esto. Afirman que el centro de datos de Blueprint será utilizado “para una gran variedad de propósitos que incluyen almacenamiento de datos, alojamiento de sitios web y procesamiento de inteligencia artificial” en una instalación que tendrá una inversión total de 1.000 millones de dólares tanto para construir los edificios principales como una subestación de electricidad, generadores de respaldo y un sistema de enfriamiento de calor de circuito cerrado.

De forma muy escueta, el documento aborda las quejas y preocupaciones de los vecinos aludiendo a un informe en el que se asegura que las instalaciones cumplirán todo lo necesario en materia de emisiones e impacto de calidad del aire, contaminación acústica, contaminación lumínica, riesgo de incendio y consumo de agua.

Siempre, claro, afirmando que el riesgo y consumo es el mínimo y que todo va a ir de la mejor forma posible. Eso sí, el proyecto se conectará a la red eléctrica para el suministro de energía.

Exponen que no hay manera de volver atrás y que, básicamente, es lo que hay.

¿Es que nadie piensa en los niños? El Ayuntamiento sí

No habrá parque, pero sí un gran beneficio para la ciudad. Como vemos en Directo al Paladar , la instalación no va a ocupar las 35 hectáreas donadas por la familia, sino 21 hectáreas. Las otras 14 siguen siendo de la ciudad y la intención es construir una barrera con la que limitar el impacto que pueda tener este centro de datos en los vecinos.

Además, y como detallan en el mencionado documento, “la Ciudad espera recibir hasta 30 millones en ingresos adicionales totales que se pueden utilizar para reducir impuestos a la propiedad e invertir en calles, aceras, parques y otros servicios”.

Con más condicionales en la lista, aseguran que “el distrito escolar proyecta hasta 20 millones de dólares que podrían usarse para mejorar las instalaciones, aumentar los sueldos de los maestros y proporcionar una mejor educación a nuestros estudiantes”.

La verdad es que la justificación bien podría salir de un episodio de ‘Los Simpson’, pero si atendemos a esa frase que apunta que, pase lo que pase, la decisión es irrevocable, las opciones para los vecinos no parecen muy esperanzadoras.

Estados Unidos está, actualmente, experimentando dos velocidades en esto de la infraestructura de la inteligencia artificial. Por un lado, las Big Tech levantando monumentales centros de datos . Por otro, los pueblos y y partidos políticos (tanto republicanos como demócratas) que se están levantando en algunos estados en contra de estas instalaciones.

Ya están apareciendo estudios que dejan a un lado t anto el consumo de agua (menor del que se hablaba hace unos meses) como del consumo energético (este sí, tremendo) para apuntar a los estragos en el medio ambiente que causan estos “ordenadores gigantes”.

Pero bueno, al final Taylor no tendrá un nuevo parque, pero sí unos cuantos millones que se podrían usar para hacer un parque junto a un radiador gigante .

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