Un grupo de mujeres liderado por Grisel Aguilar, originarias del municipio de Alto Lucero, ha creado una red de apoyo que lleva alimentos a las familias que esperan fuera de los hospitales de Xalapa. La iniciativa, que comenzó como una reunión informal de amigas, se ha convertido en una operación semanal que combina rifas, colectas y donaciones de negocios locales. Cada viernes, las participantes recogen productos básicos, preparan paquetes y los entregan en los accesos de hospitales como el General Hospital del Estado y el Hospital de la Mujer, donde cientos de familiares pasan largas horas sin poder entrar.
El proyecto nació en 2022, cuando Aguilar notó que muchas familias, especialmente de zonas rurales, llegaban sin recursos para alimentarse mientras esperaban noticias de sus seres queridos. Con la ayuda de una pequeña comunidad de mujeres, organizó la primera rifa de artesanías y, con el dinero recaudado, compró pan, frutas y agua. La respuesta fue tan positiva que decidieron institucionalizar el proceso, creando un calendario de eventos y solicitando el apoyo de comercios de Xalapa que donan alimentos y materiales de empaque.
Hasta la fecha, la iniciativa ha distribuido más de 12,000 paquetes de comida, beneficiando a más de 3,500 personas. Las mujeres se turnan para preparar los paquetes, lo que les permite combinar la labor solidaria con sus responsabilidades familiares y laborales. Además, la acción ha generado un efecto multiplicador: varios negocios locales, como panaderías y supermercados, han comenzado a destinar una parte de sus ventas a la causa, y otras comunidades de Veracruz están replicando el modelo.
Los familiares que reciben los paquetes describen la ayuda como “un rayo de esperanza” en momentos de incertidumbre. “Cuando llegamos al hospital, a veces no sabemos cuánto tiempo estaremos allí. Tener comida nos permite concentrarnos en lo importante, que es estar con nuestro ser querido”, comentó María López, madre de un paciente de oncología. La iniciativa también ha fortalecido lazos entre vecinos, creando una red de apoyo mutuo que trasciende el ámbito hospitalario.
A pesar del impacto positivo, el proyecto enfrenta desafíos como la escasez de recursos durante temporadas de alta demanda y la necesidad de mantener la logística sin depender exclusivamente de voluntarias. Aguilar y su equipo buscan ahora alianzas con instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales para asegurar la continuidad del programa y ampliar su alcance a otros hospitales de la región.
La labor de estas “mujeres mágicas” no solo alivia el hambre momentánea, sino que también evidencia el poder de la solidaridad comunitaria en Veracruz. Con cada rifa, colecta y entrega, se construye un modelo de ayuda que podría servir de referencia para otras ciudades mexicanas que enfrentan problemáticas similares.
Fuente: Diario de Xalapa