Una excavación en Saqqara, la antigua necrópolis de Menfis, reveló la tumba de Sekhentiu‑Ptah, un funcionario de alto rango del Imperio Antiguo, datada en alrededor de 4 350 años. El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, se ubica en la zona del Bubasteion, al oeste del complejo, área que más tarde se vinculó al culto de la diosa gato Bastet. Los arqueólogos siguieron un riguroso programa científico que incluyó excavación estratigráfica, documentación fotográfica y digital, y análisis lingüísticos bajo la coordinación de Hisham Al‑Lithi.
Además de la tumba principal, el equipo encontró varios pozos funerarios con restos humanos y más de cien ushabtis de faïence, pequeñas estatuillas destinadas a asistir al difunto en el más allá. Algunas de estas piezas habían sido saqueadas en la antigüedad, pero aún conservaban parte de su ajuar original. Los jeroglíficos tallados en las paredes permitieron identificar a Sekhentiu‑Ptah y enumerar sus numerosos cargos: chambelán real, supervisor de obras reales, responsable de los documentos de la corte, sacerdote de la diosa Maat y supervisor de escribas, entre otros.
Uno de los títulos más enigmáticos, “guardián de los secretos de los decretos reales”, probablemente reflejaba una función administrativa confidencial, según la egiptóloga Ann Macy Roth de la Universidad de Nueva York. Roth señala que tales designaciones eran comunes entre los escribas de la corte y no necesariamente implican misterios sobrenaturales. La cronología del hallazgo sitúa la tumba entre el final de la V dinastía y el comienzo de la VI, coincidiendo con la época de construcción de las grandes pirámides de Giza.
El elemento más llamativo es la “puerta falsa” situada en la fachada de la cámara funeraria. Lejos de ser una medida de seguridad, la puerta simbolizaba un punto de conexión con el más allá, permitiendo al espíritu del difunto transitar entre ambos mundos. Frente a ella se hallaron objetos rituales como una mesa de ofrendas, una talla para el qurban, una pila de purificación, una jarra y una estera, todos con inscripciones jeroglíficas.
Entre los hallazgos adicionales destacan tres sarcófagos de piedra sellados, una figura de halcón tallada en madera que sugiere una posible alusión a Horus, y abundantes restos de cartón funerario coloreado. Sin embargo, la momia de Sekhentiu‑Ptah no fue encontrada; los expertos creen que la cámara pudo haber sido reutilizada en épocas posteriores, práctica habitual en el antiguo Egipto.
Saqqara, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sigue revelando tesoros que amplían la comprensión de la vida y la muerte en el antiguo Egipto. Aunque el sitio alberga pirámides icónicas como la escalonada de Zoser y una necrópolis de animales, la reciente tumba subraya la riqueza de su patrimonio y la necesidad de seguir invirtiendo en su conservación y divulgación.
Fuente: Dw