La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependencia del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anunció este viernes la inclusión del banco turco Golden Global Bank y sus filiales en la lista de sanciones estadounidenses. La medida busca cortar lo que Washington califica como “financiación vital” que la República Islámica de Irán habría recibido a través de la entidad financiera. Según la OFAC, el banco facilitó transacciones por “decenas de millones de dólares” a favor de la Guardia Revolucionaria Islámica, uno de los pilares del aparato militar y de seguridad de Teherán.
Esta acción forma parte de la operación conocida como “Paria Económico”, una campaña de presión económica que EE.UU. lleva varios años contra Irán para frenar su programa nuclear y sus actividades desestabilizadoras en la región. La sanción no solo afecta al Golden Global Bank, sino también a sus filiales y a cualquier persona o entidad que haya realizado negocios con ellas después del 1 de enero de 2023. La OFAC advierte que cualquier intento de eludir la prohibición será perseguido con multas y penas de prisión.
El gobierno turco respondió con cautela, indicando que revisará la medida y evaluará su impacto en el sistema financiero nacional. Turquía, que mantiene relaciones comerciales y diplomáticas complejas tanto con Washington como con Teherán, ha sido históricamente un punto de tránsito para fondos iraníes. Las autoridades turcas señalaron que cooperarán con la investigación siempre que se respete la soberanía del país y se garantice la transparencia del proceso.
Expertos en geopolítica señalan que la sanción refuerza la estrategia estadounidense de aislar a Irán de los mercados internacionales, obligándolo a depender de redes ilícitas o de aliados como Rusia y China. Sin embargo, advierten que la efectividad de estas medidas depende de la capacidad de los bancos y de los gobiernos locales para aplicar los controles de cumplimiento. En años recientes, varios bancos europeos y asiáticos han sido multados por violar sanciones contra Irán, lo que muestra la presión creciente sobre el sector financiero.
Para Irán, la restricción supone un golpe a su capacidad de mover recursos al exterior, particularmente para la compra de tecnología militar y para financiar a grupos aliados en el Medio Oriente. La Guardia Revolucionaria, que controla importantes sectores económicos, podría buscar alternativas mediante criptomonedas o a través de socios en países no alineados con la política estadounidense.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa cómo evoluciona la dinámica entre EE.UU., Turquía e Irán. La sanción podría impulsar a Ankara a reforzar sus mecanismos de supervisión bancaria o, por el contrario, a buscar vías de cooperación con Teherán para contrarrestar la presión occidental. En cualquier caso, el episodio subraya la complejidad de las relaciones financieras en un mundo cada vez más interconectado y sancionado.
Fuente: RT Español