Simon West regresa a la gran pantalla con “Fortitude”, un thriller de espionaje ambientado en la Segunda Guerra Mundial que narra la famosa Operación Fortitude, la maniobra aliada que engañó a los nazis sobre el sitio de la invasión del Día D. El proyecto, de producción independiente, reúne a un elenco de lujo: Nicolas Cage, Ben Kingsley, Michael Sheen, Matthew Goode, Ron Perlman, Alice Eve y Lukas Haas, y lleva siete años en desarrollo con una inversión de 45 millones de dólares.
La película, aún sin distribuidora, buscaba un comprador entre los grandes estudios y plataformas de streaming. Netflix mostró interés y solicitó una proyección interna en sus oficinas de Hollywood. El 15 de junio de 2026, el productor asociado Daniel Haido entregó una copia sin cifrar del largometraje para su evaluación, bajo la condición de que el disco duro fuera borrado tras la visualización y devuelto a la productora.
Según la demanda presentada en un tribunal federal de California, Netflix visionó la cinta al día siguiente, pero el 25 de junio se descubrió que varios soportes de datos habían sido sustraídos de los escritorios de la compañía, entre ellos el disco duro que contenía “Fortitude”. Haido habría intentado sin éxito recuperar el material, lo que motivó a Simon Afram y a su productora Op‑Fortitude a presentar una demanda contra la plataforma de streaming.
La acción legal reclama una indemnización mínima de 105 millones de dólares por daños y perjuicios. Los demandantes argumentan que la filtración de la película podría devastar su valor comercial, pues la pérdida del control sobre el estreno impediría que cualquier distribuidora se interese en adquirirla, afectando gravemente la taquilla y los ingresos futuros.
Hasta el momento no se ha confirmado la filtración del contenido; sin embargo, la productora ha publicado el primer tráiler oficial, que ya está disponible en línea y ha generado expectativas entre el público. “Fortitude” se basa en hechos reales: los oficiales británicos Dudley Clarke y Thomas Argyll “Tar” Robertson diseñaron una serie de engaños que confundieron a la inteligencia nazi, apoyándose en agentes dobles como el playboy yugoslavo Dusko Popov, quien habría inspirado a Ian Fleming para crear a James Bond.
El caso pone en relieve la vulnerabilidad de los procesos de evaluación de contenidos en la era digital y plantea preguntas sobre la responsabilidad de las plataformas de streaming al manejar material no protegido. La resolución del litigio podría sentar precedentes importantes para la industria cinematográfica independiente y sus relaciones con los gigantes del streaming.
Fuente: Xataka