Israel lanzó una fuerte acusación contra el presidente español Pedro Sánchez, calificando de “mentira descarada” sus declaraciones sobre la supuesta desinformación en redes sociales vinculada a Rusia e Israel que, según el mandatario, habría impulsado la masiva llegada de migrantes a Ceuta. En un mensaje publicado en la red X, el canciller israelí Gideon Saar denunció que Sánchez intentó desviar la atención de lo que describió como un “vergonzoso fracaso” en la gestión de los asuntos internos de España. Saar señaló que la versión del gobierno español carece de pruebas y que la narrativa de desinformación es, en sí misma, una estrategia para culpar a terceros.
Durante una entrevista en Cadena SER, Sánchez afirmó que, tras los días 30 y 31 de julio, se registró una expansión de “bulos” y desinformación en redes vinculadas tanto a Rusia como a Israel. El presidente aseguró que una “ultraderechista internacional” habría utilizado la migración como arma política para dividir a Europa y atacar a España. Estas declaraciones se produjeron después de que aproximadamente 70,000 migrantes cruzaran ilegalmente la frontera de Ceuta desde Marruecos en esos dos días, generando una crisis humanitaria y de seguridad en la ciudad autónoma.
El gobierno israelí rechazó rotundamente la acusación, argumentando que no existen evidencias que respalden la existencia de una campaña coordinada de desinformación. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, la situación en Ceuta se debe a factores locales, como la cooperación entre redes de tráfico de personas y la vulnerabilidad de la frontera. Además, subrayaron que la difusión de rumores sobre la participación de Rusia e Israel busca deslegitimar la respuesta española y distraer la atención internacional.
Expertos en migración y comunicación digital señalan que la proliferación de noticias falsas es un fenómeno global, pero advierten que atribuir la responsabilidad a gobiernos extranjeros sin pruebas puede agravar tensiones diplomáticas. “En contextos de alta presión, es común buscar chivos expiatorios, pero la evidencia debe ser clara”, comentó Ana María López, analista de medios en la Universidad de Granada.
Mientras tanto, el Gobierno español ha defendido su postura, indicando que la desinformación en redes sociales sí ha jugado un papel en la percepción pública del episodio. Sánchez sostuvo que la falta de una respuesta coordinada de la Unión Europea complicó la gestión de la crisis y que es necesario fortalecer los mecanismos de vigilancia de contenido en línea.
La controversia se inserta en un contexto de relaciones cada vez más tensas entre Madrid y Tel Aviv, donde cuestiones como la política energética, la situación en Oriente Medio y la cooperación en seguridad han generado fricciones. La disputa sobre la supuesta campaña de desinformación podría influir en futuras negociaciones bilaterales y en la percepción internacional de ambas naciones.
Fuente: Dw