Inicio CienciaÁrboles estratégicos: la ciencia revela cómo enfriar ciudades sin plantarlos al azar

Árboles estratégicos: la ciencia revela cómo enfriar ciudades sin plantarlos al azar

por editor
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Las olas de calor que azotan a las urbes mexicanas convierten el asfalto y el hormigón en verdaderos hornos. La medida más popular de los gobiernos locales es sembrar más árboles, pero la investigación muestra que no basta con la cantidad; la especie y la ubicación son decisivas para reducir la temperatura.

Un equipo de la Universidad de Granada, a través del proyecto BioCiTrees, analizó durante dos años el efecto térmico de 19 especies arbóreas en el parque Federico García Lorca, en el centro de la ciudad. Los datos revelaron que, en promedio, los árboles disminuyeron la temperatura del aire en 2 °C, y en los momentos críticos del día llegaron a bajar hasta 3,5 °C bajo su dosel.

El estudio identificó cinco especies que sobresalen en climas mediterráneos: el olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo. Su eficiencia se relaciona con una copa densa y amplia, una fenología adecuada y, sobre todo, una alta tasa de evapotranspiración, proceso que funciona como un aire acondicionado natural al liberar vapor de agua.

Sin embargo, los investigadores advierten que este ranking no es universal. Otros estudios demuestran que la capacidad de enfriamiento varía según el contexto climático y la configuración urbana. Lo que funciona en Granada puede no ser óptimo para una avenida estrecha y asfaltada de la Ciudad de México o de Monterrey.

El diseño espacial resulta igualmente crucial. La investigación subraya que los parques aislados tienen un impacto limitado, mientras que los corredores verdes que conectan distintas áreas arboladas generan enfriamientos más consistentes. Una revisión de 49 estudios publicados en 2026 concluye que alineaciones de árboles y agrupaciones densas reducen la temperatura más que plantaciones dispersas.

Incrementar la cobertura de copa en un 30 % en zonas vulnerables al calor puede bajar la temperatura del aire hasta 1,5 °C, y a nivel global se estima que la masa arbórea podría mitigar la mitad del efecto isla de calor. Pero para lograrlo, es necesario garantizar suelos adecuados, riego suficiente y un plan de mantenimiento que asegure la madurez del dosel.

En conclusión, la estrategia para combatir el calor urbano pasa por una planificación basada en la ecología urbana: elegir especies idóneas, situarlas en corredores verdes y mantenerlas a lo largo del tiempo. Solo así se podrá ofrecer a los habitantes ciudades más habitables y saludables.

Fuente: xataka

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