Al menos 98 personas murieron y cientos siguen desaparecidas tras una serie de inundaciones repentinas que golpearon el lado nepalí y tibetano de la frontera este miércoles 16 de agosto. Los torrentes arrastraron puentes, derribaron carreteras y dañaron proyectos hidroeléctricos, convirtiendo la zona de Rasuwa, en el norte de Nepal, en un escenario de caos y rescate. Las autoridades nepalíes han recuperado 157 cadáveres, mientras que el número de desaparecidos supera los 900, entre civiles, turistas y personal de seguridad.
El balance oficial de la Oficina del Primer Ministro nepalí indica que 484 turistas (391 extranjeros y 93 nepalíes) siguen sin rastro, junto a 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de obras hidroeléctricas. El gobierno está recopilando datos para determinar la magnitud definitiva de la tragedia y coordinar la búsqueda de los desaparecidos.
Según el ministro de Asuntos Exteriores, Shishir Khanal, un sismo registrado en la mañana provocó un deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano. La acumulación de agua detrás del deslizamiento desencadenó una crecida que cruzó la frontera, arrasando poblados como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, puntos clave del paso terrestre hacia el Tíbet. En el lado chino se reportan tres muertos y 265 desaparecidos en el condado de Gyirong, aunque los datos aún están en proceso de verificación.
El desastre ha destruido al menos 80 puentes y 40 kilómetros de carreteras, dificultando el acceso de equipos de rescate. Testimonios como el del profesor Suman Chalise, de 34 años, relatan cómo “las aguas se llevaban ocho o nueve camiones, casas y personas”, describiendo una escena de devastación sin precedentes. La población local vive el horror de perder a familiares y la incertidumbre de los desaparecidos.
El primer ministro Balendra Shah hizo un llamado a la unidad y pidió paciencia, asegurando que el Estado moviliza todos sus recursos. Se ha declarado zona de desastre por tres meses, autorizando el uso de helicópteros militares y privados para la búsqueda, y garantizando atención médica gratuita, alimentación y alojamiento a los afectados.
El Ejército nepalí ya ha rescatado a 114 personas en Rasuwa y continúa con operaciones aéreas. La prioridad ahora es restablecer carreteras, electricidad y telecomunicaciones, mientras se intensifica la labor de búsqueda de los desaparecidos y se brinda apoyo psicológico a las comunidades devastadas.
Fuente: Dw