En el verano de 1986, Universal estrenó “Howard, un nuevo héroe”, una película basada en el pato antropomórfico de Marvel creado por Steve Gerber. Con un presupuesto que rondó los 37 millones de dólares, la cinta se presentó como la apuesta más ambiciosa de la productora, pero su debut recaudó apenas 5 millones en el primer fin de semana y cerró con 16,3 millones en EE. UU., 38 millones a nivel mundial. El fracaso no solo hundió a Universal, sino que marcó un punto de inflexión para George Lucas, quien figuraba como productor ejecutivo, y para la propia Marvel, que desapareció de los cines durante más de una década.
La causa principal del desastre fue técnica y creativa. El personaje de Howard fue interpretado por un traje animatrónico de dos millones de dólares cuyos labios no se sincronizaban con el diálogo, obligando a grabar gran parte de sus líneas en postproducción. Robin Williams, quien había sido contratado para la voz, abandonó el proyecto al enfrentar esos problemas de sincronía, dejando al filme sin el carisma que su humor necesitaba. Además, la película intentó mezclar un tono familiar con chistes de contenido sexual, lo que desconcertó a las audiencias y diluyó su propuesta original dirigida a adultos.
El fracaso de “Howard” no fue aislado; el mismo verano Lucas vio caer “Dentro del Laberinto”, otro flop que puso en evidencia que su nombre ya no garantizaba éxitos de taquilla. Estas pérdidas se sumaron a una crisis personal del productor, quien estaba pagando un divorcio que le costó 50 millones de dólares, obligándolo a vender partes de Lucasfilm para mantenerse a flote.
Una de esas ventas fue la división de gráficos por ordenador de la compañía, que pocos recuerdan que se convirtió en Pixar. Steve Jobs, recién expulsado de Apple, compró la unidad por 10 millones de dólares en febrero de 1986, seis meses antes del estreno de “Howard”. Aunque la película no fue la causa directa de la venta, su fracaso selló la necesidad de Lucas de liquidar activos y, de paso, abrió la puerta a la revolución de la animación digital que lideraría Pixar.
Para Marvel, el desastre significó una larga ausencia de sus personajes en la gran pantalla. Después de “Howard”, la editorial no volvió a lanzar una película propia en EE. UU. hasta “Blade” en 1998; otros intentos como “The Punisher” (1989) y “Captain America” (1990) se limitaron a mercados internacionales o video doméstico. Ese vacío dejó espacio a los estudios para explorar otros géneros, mientras los fanáticos esperaban el renacimiento de los superhéroes.
Hoy, Howard reaparece como cameo en “Guardianes de la Galaxia” y “Vengadores: Endgame”, recordado por James Gunn como su personaje favorito de la infancia. Sin embargo, su legado persiste como uno de los fracasos de taquilla más recordados de los años 80, una lección sobre los riesgos de mezclar tecnología inmadura con expectativas de mercado.
En conclusión, el pobre desempeño de “Howard, un nuevo héroe” no solo afectó a sus creadores, sino que desencadenó una serie de decisiones que remodelaron la industria cinematográfica, desde la venta de la unidad que fundaría Pixar hasta la pausa de Marvel en el cine, evidenciando cómo un solo proyecto puede alterar el rumbo de Hollywood.
Fuente: xataka