El mercado de los relojes que se quedan o pasan por poco la frontera de los 100 euros es un campo de batalla donde Xiaomi lleva años marcando el ritmo. Con su nuevo Redmi Watch 6 NFC, la marca china busca repetir la fórmula que mejor le funciona: exprimir el hardware manteniendo el precio a raya . Sobre el papel, su pantalla AMOLED de 2,07 pulgadas, un diseño refinado y la promesa de poder pagar desde la muñeca lo perfilan como el candidato perfecto para el gran público. O eso parece. Tras varias semanas usándolo, tengo claro dónde acierta y dónde lo que promete choca con la realidad.
Y es que la convivencia con este reloj es un tira y afloja. En un lado de la balanza tenemos una comodidad superlativa y una autonomía deluxe . En el otro, nos topamos con las limitaciones de su sistema cerrado y con un apellido “NFC” que resulta tener asteriscos . Teniendo en cuenta que hay smartwatch más completos cuyo precio está bajando, la pregunta es obvia: ¿sigue compensando sacrificar funciones a cambio de tener batería para casi dos semanas? Esta ha sido mi experiencia.
Ficha técnica del Xiaomi Redmi Watch 6 NFC
Pantalla AMOLED cuadrada de 2.07 pulgadas
Resolución de 432 x 514 píxeles (324 ppi)
Brillo máximo de 2000 nits (HBM 1500 nits)
Sistemas de posicionamiento: GPS, Galileo, GLONASS, BeiDou, QZSS
Sensor de frecuencia cardíaca con medición de oxígeno en sangre
Clasificación de resistencia al agua de 5 ATM
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Diseño y pantalla: formato Apple Watch, pero con un brillo que deslumbra
Xiaomi ha refinado la fórmula de uno de sus relojes más económicos: este Redmi Watch 6 NFC es un claro ejemplo de ello. Sobre el papel, una pantalla de 2,07 pulgadas suena generosa —y lo es—, pero en la práctica me he llevado una sorpresa. Tengo una muñeca muy fina y, a pesar del tamaño del panel, el reloj no se ve ridículo ni desproporcionado. Al contrario, luce muy equilibrado y bonito .
El secreto de esta comodidad está en sus cotas físicas: un grosor de apenas 9,94 milímetros que lo convierte en una pastilla plana, y un peso muy ligero de 31 gramos (sin correa, claro). Venir de un reloj más contundente como el OnePlus Watch 3 hace que la diferencia sea considerable; literalmente me he olvidado de que lo llevo puesto, siendo comodísimo en cualquier actividad, incluso durmiendo.
En cuanto a la construcción, Xiaomi apuesta por un chasis de aleación de aluminio. Está muy bien construido: es firme, robusto y transmite unas sensaciones excelentísimas en la mano. Evidentemente, si lo ponemos al lado de un Apple Watch o un Galaxy Watch Ultra , notaremos las distancias en cuanto a tacto, pero para un reloj que ronda los 120 euros, el acabado es digno de elogio.
En el lateral derecho encontramos la corona giratoria , fabricada en acero inoxidable. Es una delicia: el giro es muy suave y el sistema devuelve una respuesta háptica que acompaña cada paso por los menús. Deslizarse app por app o usar el modo de vista planeta se siente genial; para nada transmite la sensación de barata o floja que es posible ver en relojes más económicos.
Donde Xiaomi sí me ha dado un pequeño disgusto es en la correa. El material de TPU incluido en la caja es cómodo para sudar y hacer deporte, aunque tiende a pegarse bastante a la piel con el calor.
El problema principal vuelve a ser su sistema de anclaje: lejos de abrazar un estándar universal de 20 o 22 mm, Xiaomi sigue emperrada en usar su sistema propietario por presión (hace un “clic” suave al enganchar). Si compras este reloj y quieres cambiar de estilo, tendrás que pasar por caja y buscar correas específicas.
Pantalla gigante, pero peleada con los ajustes
El panel AMOLED cuadrado de 2,07 pulgadas es el principal protagonista de este reloj . A pleno sol, la visibilidad es sobresaliente. Es nítida y los colores tienen esa viveza característica que Xiaomi imprime a sus pantallas. Quizás, poniéndome exigente o más haciéndolo el duro sol del sur de España, un pico ligeramente más alto habría redondeado la experiencia, pero sería injusto quejarme: se ve genial. Los 60 Hz de tasa de refresco le sientan fenomenal y es parte de la sensación al girar la corona.
Eso sí, no todo es perfecto. El sensor de brillo automático no termina de afinar bien en situaciones con cambios bruscos de luz (como al entrar de la calle a una habitación oscura). Y aquí viene mi pequeño reproche al software : al intentar ajustarlo manualmente, el proceso es tedioso. No hay un acceso directo rápido deslizando desde arriba, por lo que tocó bucear entre los ajustes del sistema cada vez que quise subirlo o bajarlo. Mini punto negativo para HyperOS en este aspecto.
Experiencia de uso: HyperOS 3 va fluido, pero hay un “elefante en la habitación”
Si hablamos de interactuar con el reloj, la pareja que forman la nueva corona giratoria y el software funciona de forma impecable. El Redmi Watch 6 NFC corre bajo las tripas de HyperOS 3, y aunque se nota de fondo que seguimos ante un sistema cerrado (RTOS) y no un sistema operativo completo, Xiaomi lo ha adaptado a las mil maravillas.
La navegación por los ajustes, las animaciones y el cajón de apps es muy fluida y satisfactoria. Es cierto que, si nos fijamos en el detalle, no llega a tener esa fluidez pesada de los relojes con chips potentes corriendo Wear OS, pero la optimización lograda por Xiaomi es tan buena que la experiencia es intachable en su rango de precio.
Toda esta fluidez se apoya en la aplicación «Mi Fitness» para el móvil, que sigue madurando en la buena dirección. La configuración del reloj no se hace nada cuesta arriba; de hecho, la propia app guía a la perfección para sortear las restricciones de batería del móvil y evitar problemas de desconexión cuando esté en segundo plano.
La interfaz muestra los datos de forma muy limpia, con pequeñas tarjetas cuadradas en el apartado «Salud» que despliegan todo el detalle al tocarlas. Me ha gustado especialmente el apartado del sueño: detalla las fases con claridad, da recomendaciones y le suma un toque simpático al asignar un “animal” según el patrón de descanso.