La nave LINK, diseñada para rescatar al telescopio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA, está experimentando problemas técnicos. La nave se lanzó el 3 de julio con el objetivo de salvar al telescopio de una caída segura, pero ha comenzado a girar de forma descontrolada debido a un fallo en dos de sus ruedas de reacción. La NASA y la compañía Katalyst Space Technologies, responsable de la misión, están trabajando para solucionar el problema. El telescopio Swift, lanzado en 2004, ha estado investigando explosiones de rayos gamma, pero ha comenzado a experimentar un declive peligroso debido a la intensa actividad solar y la atenuación de la atmósfera. La NASA invirtió 30 millones de dólares en la construcción de la nave LINK en un tiempo récord de 9 meses. La misión de LINK es agarrar el telescopio con sus brazos robóticos y empujarlo de nuevo a una órbita más estable. Sin embargo, el fallo técnico ha retrasado la misión y se desconoce si la nave podrá cumplir su objetivo. El equipo de la misión está trabajando para reducir la velocidad de rotación y estabilizar la nave, pero aún queda mucho trabajo por delante. La suerte del telescopio Swift y la nave LINK sigue en el aire, y los científicos de la NASA y Katalyst esperan ansiosos el desenlace. La incidencia ha generado preocupación sobre el futuro de otros proyectos, como el Telescopio Espacial Hubble, que también está experimentando un declive similar. La NASA y Katalyst deben decidir si la nave LINK está en condiciones de continuar con la misión o si es necesario realizar más reparaciones. La situación es crítica, y el resultado de la misión es incierto.
Fuente: xataka