El ‘Proyecto Panamá’ es un esfuerzo por escanear de forma destructiva todos los libros del mundo para entrenar a la inteligencia artificial. La empresa de IA Anthropic acordó pagar $1.500 millones para resolver una demanda colectiva presentada por autores que alegaban que la compañía había utilizado sus obras sin permiso para entrenar sus modelos de IA.
La destrucción de los libros escaneados para entrenar a la IA ha generado cuestionamientos y dudas desde diversos foros. El procedimiento ‘destructivo’ es un proceso que comienza con el corte del lomo para que las hojas queden sueltas; las páginas ya separadas se introducen en escáneres industriales de alta velocidad que las escanean mucho más rápido, de manera automática.
La digitalización de los libros permite preservar los textos escritos a lo largo de la historia humana, pero el objetivo principal parece obedecer más a entrenar a la inteligencia artificial que a un espíritu de conservación. Los LLM, como ChatGPT, son programas de inteligencia artificial que aprenden a entender, resumir, traducir y generar texto u otro contenido prediciendo la palabra o el fragmento siguiente.
La destrucción de libros no preocupa tanto a algunos libreros, ya que consideran que la digitalización de un libro no es lo mismo que conservar un libro. La ausencia de ‘metadatos’ deja en las sombras claves fundamentales para la buena interpretación de un texto, con lo cual los datos que se producen incluso para la propia industria de IA son deficitarios.
Para evitar la digitalización que destruye los libros y deja de lado información clave, se proponen evitar los intermediarios y escanear el patrimonio en la propia lengua, guardar y licenciar los datos. La demanda de datos continuará, hasta que ya no haya con qué alimentar a la inteligencia artificial.
Fuente: Bbc