La saga valenciana que ha hecho parte de su fortuna embotellando refrescos da ahora un salto tecnológico: una fábrica de chips que usa luz en lugar de electrones, con casi 25 millones de dinero público. La empresa, controlada al 100% por Baladre Capital, tiene prevista una inversión total de 50 millones para levantar una planta de chips fotónicos en Paterna, un municipio a pocos kilómetros de la capital valenciana. Los Gómez-Trénor son una vieja conocida de la alta sociedad valenciana, con dos siglos de historia que arranca en un irlandés llamado Thomas Trenor Keating. La fotónica integrada procesa y transmite información usando luz en lugar de electrones: más velocidad, menos consumo energético. La empresa quiere ser el referente privado europeo en el modelo Lab-to-Fab cubriendo desde el prototipado hasta la fabricación de obleas de 200 y 300 milímetros. Los chips fotónicos están llamados a ser infraestructura en centros de datos de IA, telecomunicaciones cuánticas y computación de altas prestaciones. Europa lleva años intentando reducir su dependencia de Asia y Estados Unidos en semiconductores, pero los proyectos privados que realmente se materializan son escasos. Que una familia con capital propio, dividendos estables de Coca-Cola Europacific Partners y ninguna necesidad de publicidad decida comprometer 50 millones en este nicho dice mucho sobre cómo ciertos patrimonios familiares están leyendo la próxima década. Attypics tiene apenas tres meses de vida y la fotónica integrada es un campo donde la brecha entre el laboratorio y la producción industrial a escala ha tumbado proyectos con más músculo que este.
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