La llegada a la sexta década de vida suele venir acompañada de un mensaje alarmista sobre la inevitable decadencia física. Sin embargo, la ciencia y la experiencia clínica coinciden en que hacer ejercicio dos o tres días a la semana es suficiente para generar cambios positivos en la salud. El fisioterapeuta Agus Oliver explica que con este ritmo ya se pueden notar cambios importantes si el trabajo está bien planteado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y entrenamiento de fuerza dos o más días a la semana. Esto aporta beneficios adicionales en la prevención de caídas y la funcionalidad. El descanso es fundamental, y se recomienda respetar 48 horas de descanso entre sesiones que impliquen a un mismo grupo muscular. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología avala que fortalecer la musculatura dos o tres días por semana es la estrategia más eficaz para optimizar la marcha y reducir el riesgo de accidentes. Un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid encontró que los protocolos de fuerza tradicionales mejoran la fuerza de extensión de rodilla hasta un 46% y la distancia recorrida en la prueba de marcha de seis minutos en un 13%. Los programas multicomponente también mejoran el consumo máximo de oxígeno en un 6%. Estos cambios clínicos medibles se pueden lograr en cuestión de semanas, devolviendo la autonomía a los pacientes sin necesidad de imponer rutinas inasumibles. El ejercicio es fundamental para mantener una buena salud en la tercera edad, y no es necesario pasar horas en el gimnasio para lograrlo. Con dos o tres días de ejercicio a la semana, se pueden mejorar la fuerza, la flexibilidad y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas y mejorando la calidad de vida. La clave es encontrar un ritmo que se adapte a las necesidades y posibilidades de cada persona, y no sobrecargar el cuerpo con sesiones agotadoras. Con la ayuda de un profesional, se puede diseñar un programa de ejercicio personalizado que se ajuste a las necesidades y objetivos de cada persona, y que permita disfrutar de los beneficios del ejercicio de manera segura y eficaz. La salud es un proceso continuo, y el ejercicio es una parte fundamental de él. No importa la edad, siempre es posible empezar a hacer ejercicio y mejorar la salud. Lo importante es encontrar un ritmo que se adapte a las necesidades y posibilidades de cada persona, y no dejar de moverse.
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