La afición por explotar espinillas se relaciona con la dopamina, la hormona que domina los sistemas de recompensa. Los humanos experimentamos placer cuando se libera una oleada de dopamina en nuestro cerebro. Esto se debe a que la dopamina se asocia con situaciones beneficiosas para la especie, como el sexo o comer alimentos nutritivos. Sin embargo, no todo lo que activa los sistemas de recompensa es bueno, como las drogas. Dejar de sentir dolor también nos genera placer, y desde un punto de vista superficial, lo bello y estético resulta igualmente placentero. Un equipo de científicos austriacos desarrolló la Escala de Disfrute de Explotar Granos (PPES) para evaluar a las personas que disfrutan de este placer culpable. Según la escala, las personas con puntuaciones más altas PPES son las que sienten placer con situaciones de posible muerte o incomodidad ante situaciones controladas y no amenazantes. Un dermatólogo explica que explotar espinillas no es necesariamente malo si se hace con cuidado, pero se recomienda evitar la manipulación traumática de estas lesiones y buscar tratamientos médicos adecuados.
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