Inicio TecnologiaCasa de papel de 1922: 100 000 periódicos que aún conservan su historia

Casa de papel de 1922: 100 000 periódicos que aún conservan su historia

por editor
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En 1922 el ingeniero mecánico estadounidense Elis F. Stenman decidió construir una casa de verano en Rockport, Massachusetts, siguiendo el método tradicional: estructura de madera, suelo y techo. La particularidad surgió al elegir los muros, pues optó por usar los periódicos que cada mañana llegaban a los hogares y se desechaban. Con más de 100 000 ejemplares, el experimento buscaba probar el potencial aislante del papel y, de paso, crear un refugio poco convencional.

Stenman no se limitó a colocar unas cuantas hojas; superpuso aproximadamente 215 capas de periódico, alcanzando un espesor de 2,5 cm. Para unirlas empleó un adhesivo casero de harina, agua y, según relatos familiares, pieles de manzana. Posteriormente, aplicó barniz protector para evitar la humedad. La combinación de papel compactado, pegamento y barniz, junto a la estructura de madera que soporta la carga, permitió que la vivienda resistiera el clima costero de New England durante más de un siglo.

El ingeniero extendió el uso del papel a los interiores: fabricó sillas, mesas, estanterías, lámparas, un mueble para la radio y hasta un reloj que incorpora periódicos de los 48 estados de la época. Sólo el piano quedó sin revestir, y la chimenea se mantuvo tradicional. Cada pieza sigue siendo funcional, demostrando que el papel puede servir como material estructural cuando se trata adecuadamente.

Lo más sorprendente es que Stenman no ocultó el material bajo capas de pintura. Hoy la casa funciona como una hemeroteca tridimensional: aún se pueden leer fragmentos de titulares y anuncios de los años veinte. Un escritorio conserva una nota sobre el vuelo transatlántico de Charles Lindbergh (1927) y el mueble de la radio menciona la campaña presidencial de Herbert Hoover (1928). Así, la arquitectura ha preservado momentos históricos que de otro modo se habrían perdido.

La “Paper House” ha pasado de ser un experimento doméstico a un museo informal. Después de que la familia Stenman se mudara a la vivienda contigua en 1930, la casa se abrió al público. Desde 1995, la sobrina‑nieta de Elis, Edna Beaudoin, se encarga de su conservación, renovando el barniz y protegiéndola de la humedad y los animales. La visita está disponible durante parte del año, ofreciendo a los turistas una lección viva sobre reutilización y economía circular.

Este caso anticipa otras iniciativas de construcción con materiales desechados: los Earthships de Nuevo México, casas de botellas de vidrio en Canadá y estructuras de plástico en Panamá. Todos comparten la idea de transformar residuos en edificaciones duraderas, demostrando que la creatividad ingenieril puede convertir lo efímero en patrimonio.

A más de cien años, la casa de papel sigue firme, recordándonos que los objetos cotidianos pueden trascender su vida útil cuando se les da una segunda oportunidad. La historia de Stenman invita a reflexionar sobre el valor oculto de los desechos y la posibilidad de construir un futuro más sostenible.

Fuente: xataka

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