El presidente colombiano, Gustavo Petro, llegó a La Habana en su último viaje oficial como presidente de Colombia. Este viaje es una muestra de apoyo a ‘la Cuba agredida’ por EE.UU. y una forma de distanciarse de su sucesor, el ultraderechista Abelardo de la Espriella. Petro se reunió con su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, en el Palacio de la Revolución. El presidente colombiano explicó que elegía la isla como último destino porque ‘la Cuba agredida’ era ‘vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe’. La Cancillería insular destacó que ambos presidentes hablarán de los avances en las relaciones entre ambos países, con énfasis en los ámbitos económico-comercial, de inversión y cooperación. Este último viaje de Petro está cargado de simbolismo y es una forma de desmarcarse de De la Espriella, quien ya ha anunciado que piensa cerrar de inmediato la embajada de Colombia en Cuba y romper relaciones diplomáticas con La Habana. Petro es uno de los pocos líderes latinoamericanos que ha salido en defensa de Cuba, junto al nicaragüense Daniel Ortega y la mexicana Claudia Sheinbaum, tras el inicio de la política de máxima presión de Washington sobre la isla. La visita es un guiño a la relación bilateral en los cuatro años de su mandato presidencial, en los que ambas capitales han mantenido una clara sintonía política. El presidente saliente colombiano busca oponerse a una guerra en el Caribe y busca soluciones pacíficas para los problemas de la humanidad. La reunión entre Petro y Díaz-Canel es un paso importante para fortalecer las relaciones entre ambos países y buscar soluciones conjuntas para los desafíos regionales. La visita de Petro a Cuba es un gesto de solidaridad y apoyo a la isla en un momento en que enfrenta presiones externas. El presidente colombiano busca dejar un legado de paz y cooperación en la región y su visita a Cuba es un paso importante en ese sentido.
Fuente: Dw