A los camellos se les conoce como los ‘barcos del desierto’, pero ni siquiera estos animales tan resilientes se libran de los efectos extremos del aumento de las temperaturas en África. La región de Afar, en el noreste de Etiopía, es uno de los lugares más cálidos y áridos de la Tierra. Allí, los nómadas suelen guiar caravanas de camellos que transportan sal a través del desierto. Sin embargo, el calor extremo está afectando a estos animales, causando ampollas en sus patas, quemaduras en su piel y problemas respiratorios. Los pastores de la región han reportado un aumento significativo en la mortalidad de los camellos debido al calor extremo. Un estudio realizado en el sur de Etiopía reveló que las altas temperaturas y la variabilidad climática han tenido un impacto negativo en la salud de los rebaños. La situación es similar en otras partes de África, donde el calor extremo está causando sequías y pérdida de vegetación. Los expertos afirman que el cambio climático es la causa principal de estos problemas y que es necesario tomar medidas para proteger a los camellos y a los pastores que dependen de ellos. Los camellos son capaces de soportar temperaturas de hasta 40°C, pero cuando las temperaturas superan este límite, pueden sufrir estrés térmico. El estrés térmico puede causar problemas de salud, como la deshidratación, la fatiga y la disminución de la producción de leche. Los pastores de Etiopía han comenzado a trasladar sus camellos hacia el sur, donde el agua y la vegetación son más accesibles. Sin embargo, esta solución no es definitiva, ya que el calor extremo y la sequía pueden afectar a los camellos en cualquier lugar. Es necesario encontrar soluciones a largo plazo para proteger a estos animales y a los pastores que dependen de ellos.
Fuente: Bbc