Cuando llega el verano, nuestro cuerpo puede pedirnos a gritos alimentos frescos y ligeros, como ensaladas. Sin embargo, esto puede suponer un problema nutricional importante si renunciamos a nutrientes esenciales. El calor reduce el apetito y la cantidad de calorías que ingerimos, lo que puede llevar a deficiencias nutricionales. Un estudio publicado en el British Journal of Nutrition encontró que la exposición a temperaturas altas reduce la toma de alimentos. En España, se ha encontrado que se come menos en verano que en invierno, lo que puede llevar a no cubrir las necesidades mínimas de calorías y micronutrientes. La trampa de la ensalada es que, al perder el apetito, solemos sustituir comidas completas por ensaladas poco variadas o fruta, lo que puede llevar a déficits nutricionales. Los expertos apuntan a que es importante mantener una dieta variada y densa en nutrientes, incluso en verano. Algunos de los nutrientes que pueden faltar son la proteína de calidad y el hierro. La hidratación es fundamental, pero no debe reemplazar las comidas. Una dieta variada que incluya legumbres, pescados azules, huevo cocido y frutos secos puede ser una buena opción para mantener una buena nutrición en verano.
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