Un edificio de la zona oeste de la ciudad de Gaza colapsó en la madrugada del miércoles 16 de septiembre, dejando al menos 20 personas fallecidas y 60 desaparecidas, según el Hospital Al Shifa y el Ministerio de Salud de la Franja. Entre los fallecidos se contabilizan ocho niños, mientras que 14 personas resultaron heridas y diez lograron sobrevivir al derrumbe. El inmueble, ubicado en la calle Al Sinaa, albergaba a alrededor de un centenar de desplazados que habitaban los espacios entre escombros con plásticos y cartones.
El bloque de cuatro pisos, con cuatro apartamentos por planta, había sido objetivo directo de los bombardeos israelíes desde el inicio del conflicto. La oficina de prensa de Gaza informó que el edificio había sido bombardeado varias veces en 2024 y 2025, lo que comprometió su integridad estructural y provocó su colapso total, quedando solo su esqueleto sin una sola planta en pie. Las autoridades locales habían advertido previamente a los residentes sobre el riesgo de derrumbe, señalando la combinación de destrucción por bombas, cambios de temperatura y la sobrecarga de ocupantes como factores críticos.
Mahmud Basal, portavoz de la Defensa Civil de Gaza, recordó que cerca de 2,000 edificios en la Franja presentan condiciones similares y están habitados por civiles. “Advertimos del riesgo de que se produzcan otros derrumbes como este”, declaró, pidiendo a la comunidad internacional que tome conciencia de la gravedad de la situación. Las familias que permanecían en el edificio lo hacían por falta de alternativas habitacionales y la escasez de centros de acogida.
Los equipos de rescate trabajan con apenas tres excavadoras, las únicas disponibles en toda la Franja, debido a las restricciones impuestas por Israel a la entrada de material. Las máquinas llegaron al sitio alrededor de las 8:30 a.m., varias horas después del colapso, y deben detenerse cada dos horas por la escasez de aceite de motor. Por ello, el portavoz de la Defensa Civil solicitó “con carácter urgente” la entrega de equipos y repuestos para acelerar las labores de búsqueda y rescate.
El gobierno de Gaza, controlado por Hamás, responsabilizó a la ocupación israelí y a la comunidad internacional de la tragedia, argumentando que los retrasos en la prometida reconstrucción agravan la vulnerabilidad de la población. La campaña de bombardeos iniciada en octubre de 2023 ha dejado más de 73,000 palestinos muertos y ha destruido la mayor parte de la infraestructura habitacional.
Con cerca de 1.7 millones de desplazados en una población total de dos millones, la situación humanitaria sigue siendo crítica. La entrada de ayuda humanitaria ha sido limitada, y los ataques continúan, complicando los esfuerzos de reconstrucción y socorrismo. La comunidad internacional observa con creciente preocupación los riesgos de nuevos colapsos estructurales que podrían incrementar la cifra de víctimas en Gaza.
Fuente: Dw