La fragmentación siempre ha sido el talón de Aquiles del ecosistema Android. Diferentes versiones del sistema, hardware variado y acuerdos de exclusividad hacen que la experiencia del usuario cambie drásticamente según el dispositivo. Google invirtió años en eliminar esos obstáculos mediante proyectos como Treble y Mainline, y con compromisos de Qualcomm y MediaTek para extender el soporte de controladores hasta 2025. Sin embargo, la reciente incorporación de la inteligencia artificial local, Gemini Nano, vuelve a poner en jaque la uniformidad del sistema operativo.
Gemini Nano permite ejecutar tareas de IA sin conexión, como escritura y traducción, aprovechando el hardware del teléfono mediante la capa AICore de Google. La primera versión de texto llegó con el Pixel 8, seguida de versiones multimodales en el Pixel 9 y versiones más avanzadas en el Pixel 10 y algunos dispositivos Samsung como el Galaxy Z Fold 8 y Z Flip 8. No obstante, solo los teléfonos que soportan Nano v3 o v4 pueden acceder a Gemini Intelligence, la marca de funciones de IA móvil, y exigen al menos 12 GB de RAM y un chipset de gama alta reciente.
Este requisito de hardware crea una nueva brecha. El Galaxy S26 y el Z Fold 8 comparten el mismo Snapdragon 8 Elite Gen 5, pero el primero se lanzó con Nano v3 mientras que los plegables recibieron v4, lo que implica diferentes niveles de capacidad de IA pese a idéntico procesador. Más confuso aún es el caso del Pixel 9, que pese a cumplir con RAM y chip, salió con Nano v2 y quedó excluido de Gemini Intelligence cuando la función se anunció en mayo de 2026. La documentación de Google lo incluyó silenciosamente bajo Nano v3 en agosto, pero el dispositivo sigue sin recibir la suite completa de IA.
Las limitaciones no son solo técnicas. Funciones como Task Automation funcionan en todos los dispositivos con Nano v3 y v4, pero otras, como la herramienta de dictado Rambler o la creación de widgets inteligentes, están confinadas a modelos específicos como el Pixel 11. Ni siquiera los nuevos plegables de Samsung con Nano v4 tienen acceso a Create My Widget o Intelligent Autofill, lo que evidencia una fragmentación de funcionalidades que supera la mera capacidad de hardware.
El origen parece ser comercial más que técnico. Google controla la distribución de versiones de Gemini y, con la escasez global de componentes y el aumento del precio de la RAM impulsado por la demanda de IA, muchos teléfonos de gama alta con 8 GB de RAM quedan fuera del umbral de 12 GB requerido. Así, la integración de IA vuelve a dividir el ecosistema Android, a pesar de los esfuerzos de la última década por unificar actualizaciones.
En conclusión, la IA de Google ha reactivado una fragmentación que la compañía creía superada. Mientras los usuarios esperan una experiencia homogénea, los requisitos de hardware y decisiones de despliegue podrían consolidar una nueva brecha entre los dispositivos premium y el resto del mercado Android.
Fuente: xataka