Las compañías más poderosas del sector energético de Estados Unidos, como ExxonMobil y ConocoPhillips, han decidido mantenerse al margen del acuerdo anunciado a finales de agosto entre la Casa Blanca y el gobierno venezolano, que entrega el control mayoritario de 17 yacimientos con 65.000 millones de barriles de crudo.\n\nEse pacto, promovido por el expresidente Donald Trump y la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, otorga al gobierno estadounidense un 35% de participación en North American Blue Energy Partners (Nabep), una firma barbadense de escasa trayectoria, y el derecho preferencial de comprar el 20% de la producción a precio de costo. La inversión estimada asciende a US$100.000 millones, cifra que coincide con la propuesta que Trump presentó a las grandes petroleras en enero.\n\nA diferencia de Chevron, única empresa con presencia activa en Venezuela que firmó un contrato separado para invertir US$7.000 millones y ampliar su producción a 600.000 barriles diarios, ExxonMobil, ConocoPhillips y otras gigantes no firmaron nada. Sus ejecutivos han argumentado que el marco jurídico y regulatorio venezolano es inviable para la inversión, exigiendo garantías permanentes y reformas profundas en la Ley de Hidrocarburos.\n\nLos expertos señalan que el rechazo no se debe únicamente a la falta de recursos, sino a un elevado riesgo político y legal.
Venezuela sigue bajo un gobierno interino y enfrenta sanciones internacionales; además, la legitimidad de la vicepresidenta Rodríguez para comprometer el 20% de las reservas es cuestionada por juristas. La ausencia de licitaciones públicas y la estructura del acuerdo, que otorga derechos de control a EE.UU. por 100 años, generan incertidumbre sobre su constitucionalidad.\n\nOtro factor determinante es la sombra de arbitrajes pendientes. ExxonMobil y ConocoPhillips ya recibieron indemnizaciones de Venezuela por expropiaciones anteriores, pero siguen persiguiendo pagos que superan los US$8.000 millones.
La posibilidad de nuevos reclamos o de que cambien las políticas estadounidenses tras la salida de Trump añade una capa extra de cautela a los inversionistas.\n\nA pesar de que Venezuela posee más del 21% de las reservas probadas del mundo y el mercado estadounidense es el mayor consumidor de crudo, la combinación de riesgos regulatorios, políticos y de cumplimiento ha llevado a las grandes petroleras a esperar condiciones más estables antes de comprometer capital fresco. Mientras tanto, Nabep, con su desconocido historial, se convierte en el vehículo elegido por la Casa Blanca para intentar reactivar la producción venezolana, aunque su vinculación con figuras controvertidas plantea dudas de reputación.\n\nEn conclusión, el “mayor acuerdo petrolero de la historia” sigue atrapado en un entramado de incertidumbres que hacen que las compañías estadounidenses prefieran observar desde la distancia, a la espera de un entorno más predecible que garantice la rentabilidad y la seguridad jurídica de sus inversiones.
Fuente: Bbc