El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia al publicar en su red social Truth Social un mapa que cubre Norteamérica, el Caribe, Groenlandia e Islandia con la bandera estadounidense, como si fueran parte del territorio nacional. La imagen, difundida sin explicación el lunes, incluye la leyenda “United States of America” sobre los países señalados y ha provocado reacciones diplomáticas inmediatas de los gobiernos afectados.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su conferencia de prensa diaria para rechazar cualquier intento de injerencia. “Frente a cualquier potencia extranjera que pretenda gobernar en México, el pueblo sale a la defensa de su soberanía e independencia”, afirmó. Sheinbaum subrayó que México no aceptará la imposición de ningún poder externo y reiteró su compromiso con la autonomía nacional.
Cuba también respondió con firmeza. El presidente Miguel Díaz-Canel, sin nombrar a Trump, recordó que la isla “jamás volverá a ser colonia de ningún imperio” y resaltó la lucha histórica por la independencia y la autodeterminación. Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez fue más directo en redes sociales, advirtiendo que la decisión de Trump de cambiar nombres geográficos como el Golfo de México y el lago Ontario dejará “geográficamente desorientados a sus ciudadanos”.
Islandia, miembro fundador de la OTAN y sin ejército propio, tomó la vía diplomática. La ministra de Relaciones Exteriores, Þórgerður Katrín Gunnarsdóttir, convocó al embajador de EE. UU. para protestar que la imagen era “totalmente inapropiada”. Un portavoz señaló que la defensa islandesa depende de la alianza atlántica y de un tratado bilateral de 1951 con Estados Unidos.
El mapa, sin texto adicional, ha sido interpretado como una muestra de la visión expansionista que algunos críticos atribuyen a la administración Trump. Analistas internacionales advierten que este tipo de actos simbólicos pueden tensar las relaciones bilaterales y alimentar discursos nacionalistas en la región. La comunidad diplomática sigue atenta a posibles respuestas oficiales y a la repercusión en foros multilaterales.
Mientras tanto, en Washington no se ha emitido una aclaración oficial sobre la intención del presidente al publicar el mapa. La falta de contexto alimenta la especulación y refuerza la necesidad de un diálogo constructivo entre los países involucrados para evitar malentendidos que puedan escalar en conflictos diplomáticos.
Fuente: Dw