La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dio inicio este 1 de septiembre a la décima temporada otoño‑invierno 2026‑2027, anunciando la lista oficial de nombres para las borrascas y DANAs que podrían afectar a España y a los países vecinos. Junto a sus homólogas de Francia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo y Andorra, la entidad ha adoptado el mismo sistema que Reino Unido e Irlanda, donde sólo se bautizan los fenómenos con potencial de causar daños significativos. Hasta la campaña 2017‑2018, cualquier depresión era nombrada, lo que diluía la atención del público; ahora el objetivo es que el nombre sea sinónimo de riesgo real.
El proceso de asignación de nombres sigue una lógica similar a la de los huracanes del Atlántico y Pacífico: se elige una lista alfabética con nombres de hombre y mujer, publicada antes del arranque de la temporada. La AEMET define como de “gran impacto” a aquellas borrascas que alcanzan niveles naranja o rojo, con rachas de viento superiores a 90, 100 o 110 km/h según la zona, o a DANAs que produzcan lluvias o nevadas intensas aunque el viento sea moderado. Este criterio permite que los avisos amarillos, que indican vientos de 70‑90 km/h, se mantengan sin nombre para evitar la saturación informativa.
Las investigaciones realizadas en Reino Unido e Irlanda mostraron que la población presta más atención a los avisos cuando el fenómeno lleva un nombre fácil de recordar. Cuando todos los sistemas reciben denominación, el mensaje pierde fuerza; en cambio, reservar el nombre a los eventos potencialmente peligrosos genera mayor seriedad y cumplimiento de las recomendaciones de seguridad. Por ello, la coordinación entre los servicios meteorológicos europeos busca uniformar la comunicación y reducir el número de falsas alarmas.
Para la temporada 2026‑2027, la primera borrasca será “Adam”, seguida por “Bruna”, “Charles”, “Diane” y “Eric”, entre otros veinte nombres que completan la lista. Cada nombre se asignará en orden alfabético y alternará entre géneros, garantizando una identificación clara y neutral. En caso de que un ciclón post‑tropical alcance territorio español, conservará el nombre otorgado por el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Miami, responsable de los sistemas tropicales en el Atlántico.
El impacto de esta medida se extiende más allá de la simple nomenclatura. Al contar con nombres reconocibles, los medios de comunicación, autoridades locales y la ciudadanía pueden difundir alertas de forma más eficaz, facilitando la preparación de infraestructuras, la planificación de evacuaciones y la activación de planes de contingencia. En regiones vulnerables, como la cuenca del Turia en Valencia, la anticipación temprana ha demostrado ser crucial para evitar desbordes y daños mayores.
En conclusión, la nueva lista de nombres para borrascas y DANAs marca un paso importante en la gestión del riesgo climático en la península ibérica. Con Adam como la primera señal de alerta, los próximos meses demandarán una vigilancia estrecha y la colaboración de todos los sectores para mitigar los efectos de los vientos fuertes y las lluvias intensas que puedan acompañar a estos fenómenos.
Fuente: xataka