El informe PISA 2025, presentado esta mañana por la OCDE, ha dejado al sistema educativo español en una posición crítica. Tras evaluar a cerca de 30,000 adolescentes de 15 y 16 años en casi mil institutos, España obtuvo puntuaciones históricamente bajas en matemáticas, ciencias y, sobre todo, comprensión lectora. Los resultados no solo están por debajo del promedio de la OCDE, sino que también registran una caída respecto a la edición de 2022, marcando el peor panorama desde que comenzó el estudio a inicios del siglo XXI.
En números concretos, la competencia lectora perdió 23 puntos, equivalentes a más de un año escolar según la métrica de la OCDE. En matemáticas la caída fue de 16 puntos y en ciencias de 8, mientras que la media de la organización también descendió, de 477 en 2022 a 463 en 2025. Estas cifras reflejan que los jóvenes que finalizan la ESO hoy están considerablemente menos preparados que sus pares de hace una década.
El informe destaca que solo el 2% de los estudiantes alcanzó el nivel 5 de lectura, el más exigente, que requiere comprender textos extensos y abstraer conceptos complejos. La gran mayoría (68%) se ubicó en el nivel 2, capaz de captar la idea principal de documentos moderados pero sin profundizar. Este déficit es alarmante porque la comprensión lectora es transversal: influye directamente en el desempeño en matemáticas y ciencias.
Los analistas de la OCDE atribuyen la tendencia a varios factores. Señalan una menor capacidad de atención sostenida, la creciente dependencia de dispositivos digitales y la fragmentación de la lectura en pantallas. La generación Z, nacida alrededor de 2009, ha crecido inmersa en smartphones y, más recientemente, en la inteligencia artificial, lo que ha modificado sus hábitos de lectura, favoreciendo interacciones breves y selectivas.
A pesar del panorama desalentador, el estudio también reconoce aspectos positivos. España muestra un nivel de perseverancia ante el aprendizaje superior al promedio de la OCDE y destaca en equidad educativa. Algunas comunidades autónomas, como Asturias, Madrid y Castilla y León, superan la media organizacional en competencia lectora, lo que sugiere que buenas prácticas locales pueden ser replicadas.
El Ministerio de Educación ha pedido una revisión profunda del currículo y una mayor atención a la enseñanza diferenciada, especialmente para los estudiantes que la pandemia de COVID‑19 impactó durante su formación. El desafío ahora es revertir la tendencia y recuperar la capacidad lectora de los jóvenes, crucial para su futuro académico y profesional.
Fuente: xataka