Los robots cuadrúpedos de Unitree, famosos por sus acrobacias y coreografías virales, dejaron de ser solo espectáculo para convertirse en la razón de una de las salidas a bolsa más explosivas de China. El 19 de agosto la compañía comenzó a cotizar en el mercado STAR de Shanghái y, en cuestión de horas, sus acciones se dispararon 629%, cerrando con una alza del 450% sobre el precio de salida. Este auge inesperado atrajo una demanda que superó la oferta en más de 5,500 veces, permitiendo a Unitree recaudar 6,100 millones de yuanes (aprox. 905 millones de dólares) para impulsar nuevos modelos y perfeccionar sus algoritmos de control.
La euforia bursátil, sin embargo, no ha sido sostenible. Tras la primera semana, la capitalización de la empresa perdió más de 200,000 millones de yuanes, equivalente a una caída de casi 30,000 millones de dólares, aunque todavía supera los 50,000 millones. Aun con la corrección, el fundador Wang Xingxing, de 36 años, mantiene una fortuna estimada en 9,600 millones de dólares, posicionándose entre los 375 más ricos del planeta según Forbes. Su patrimonio se disparó cuando su participación en Unitree alcanzó un valor de 133,500 millones de yuanes en un solo día.
Wang proviene de una familia humilde de Zhejiang y mostró desde niño una inclinación por la mecánica. Estudió mecatrónica y, durante su maestría en la Universidad de Shanghái, construyó el XDog, un robot cuadrúpedo casero con componentes de apenas 200 yuanes. Después de un breve paso por DJI, fundó Unitree en 2016 con la visión de democratizar la robótica avanzada. La estrategia de marketing se basó en la viralidad: videos de sus robots bailando, ejecutando patadas de kung‑fu y realizando saltos que superan a cualquier atleta humano.
El momento cumbre de la exposición pública llegó en la Gala del Festival de Primavera 2026, donde los robots de Unitree realizaron una actuación que se volvió tendencia mundial. Aprovechando la expectación, la empresa lanzó “Superman”, un humanoide capaz de saltar dos metros y correr a 12.66 metros por segundo, y el GD01, un robot transformable de tres metros que puede transportar a un piloto por 650,000 dólares. Ambos modelos demuestran el potencial de la compañía, aunque Wang admite que aún queda mucho por desarrollar.
El éxito bursátil de Unitree plantea preguntas sobre el futuro de la robótica de consumo y su integración en la industria. Con los recursos recién obtenidos, la empresa planea acelerar la investigación en IA, sensores y autonomía, lo que podría traducirse en robots más versátiles para fábricas, hogares y aplicaciones de seguridad. Sin embargo, la volatilidad del mercado recuerda que la fama viral no garantiza estabilidad financiera a largo plazo.
En conclusión, la meteórica subida de Unitree en la bolsa ha convertido a su creador en uno de los empresarios más jóvenes y ricos de China, mientras que sus robots siguen desafiando los límites de la tecnología. El desafío ahora es transformar el espectáculo en soluciones prácticas que justifiquen la enorme inversión y mantengan la confianza de los inversores.
Fuente: xataka