El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la próxima semana volará a Irlanda a bordo del nuevo Boeing 747-200B que recibió como obsequio del emir de Catar. La decisión rompe con una tradición de más de medio siglo, en la que los mandatarios estadounidenses utilizaban aviones 747-200B especialmente reforzados y adaptados para la seguridad del jefe de Estado. Sin embargo, expertos y funcionarios de la Casa Blanca expresan inquietud porque el avión aún no cuenta con todas las certificaciones y sistemas de protección requeridos para un vuelo presidencial.
Según informó The Washington Post, el avión fue entregado a la Fuerza Aérea de EE. UU. en 2023 y, aunque el gobierno ha invertido alrededor de 400 millones de dólares en su modernización, todavía faltan ajustes críticos como blindaje adicional, sistemas de comunicación encriptada y dispositivos anti‑misiles. Trump aseguró en julio que esas mejoras se iniciarían en otoño y se completarían en un mes, pero la Casa Blanca no ha publicado un cronograma definitivo.
La falta de fechas concretas genera sospechas de que los trabajos podrían posponerse hasta después de las elecciones de mitad de mandato, programadas para noviembre. Analistas políticos advierten que cualquier percibida negligencia en la seguridad del presidente podría afectar la percepción pública y la confianza en la administración. Además, el uso de una aeronave sin la plena certificación podría exponer a la delegación a riesgos en rutas transatlánticas, donde la amenaza de interferencias externas es mayor.
El Departamento de Defensa ha declarado que el avión cumple con los requisitos mínimos para vuelos oficiales, pero no ha detallado los costos adicionales que la administración necesitará para alcanzar los estándares de la “Air Force One”. Hasta la fecha, no se ha divulgado cuánto dinero extra se requerirá, aunque se estima que podría ascender a decenas de millones de dólares.
Los críticos también señalan que el regalo de Catar plantea preguntas sobre la influencia extranjera en la política estadounidense. El avión, valorado en más de 300 millones de dólares, fue entregado como muestra de amistad, pero su uso por parte de Trump podría interpretarse como un símbolo de dependencia de aliados externos.
A pesar de las dudas, la agenda oficial indica que el presidente realizará una visita oficial a Dublín para reforzar los lazos comerciales y de seguridad entre EE. UU. y la Unión Europea. La prensa irlandesa espera que el viaje sea una oportunidad para discutir temas como la energía renovable y la cooperación en defensa, mientras que la comunidad internacional observa con cautela la decisión de volar en una aeronave aún en proceso de adaptación.
Fuente: RT Español