La princesa Marta Luisa de Noruega es la primogénita del difunto rey Harald V, pero la corona pasó a su hermano menor, el príncipe Haakon VIII, cuando este se convirtió en rey el pasado viernes. La ceremonia real, acompañada por el discurso del primer ministro Jonas Gahr Støre, recordó el lema histórico de la familia: “Todo por Noruega”. Mientras el nuevo monarca asume sus funciones, la figura de su hermana mayor sigue generando debate tanto por decisiones personales como por la normativa sucesoria.
Marta Luisa renunció en 2022 a sus deberes oficiales para dedicarse a la medicina alternativa, actividad que desarrolla junto a su esposo Durek Verrett, un autodenominado chamán afroamericano. Aunque conserva el título de princesa, la retirada buscó “crear una línea divisoria más clara” entre su vida pública y privada. Verrett ha sido señalado por promover afirmaciones sin base científica, como que el cáncer sería una elección, lo que ha avivado la controversia en la opinión pública noruega.
El impedimento legal para que Marta Luisa acceda al trono se remonta a la normativa de sucesión vigente cuando nació en 1971. En aquel entonces, Noruega aplicaba la preferencia masculina: el primer varón tenía prioridad sobre sus hermanas, aun si eran mayores. La Constitución se reformó en 1990 para permitir la igualdad de género, pero la medida no tuvo efecto retroactivo, por lo que el hermano Haakon siguió como heredero directo.
La reforma de 1990 sí benefició a la siguiente generación: la hija de Haakon, la princesa heredera Ingrid Alexandra, ahora ocupa el primer lugar en la línea sucesoria y podría convertirse en la primera monarca femenina del país desde el siglo XV. Este cambio refleja la evolución de la monarquía noruega hacia una mayor equidad de género, aunque no alteró la posición de Marta Luisa.
A lo largo de los años, la princesa ha sido objeto de críticas por sus actividades esotéricas. Se autodenomina “clarividente” y ha creado una escuela para conectar a las personas con sus “ángeles”. Además, su vida personal ha estado marcada por tragedias, como el suicidio de su exesposo Ari Behn en 2019. Encuestas recientes indican que solo el 13 % de los noruegos la consideran apta para representar a la familia real en actos oficiales.
En resumen, la exclusión de Marta Luisa del trono no depende únicamente de sus controversias personales, sino de una regla constitucional que, aunque modificada, no se aplicó retroactivamente. La sucesión ahora sigue a Haakon y, a futuro, a su hija Ingrid, mientras Marta Luisa continúa su labor privada fuera del ámbito institucional.
Fuente: Bbc