Óscar Martínez, originario de Xalapa, comenzó su relación con la cámara acompañando a su padre, un Ministerio Público que asistía a la escena de fallecimientos en la costa veracruzana. De niño, el joven observaba los cuerpos, los documentos y la solemnidad de los actos, aprendiendo sin saber que esas imágenes quedarían marcadas en su memoria. Esa exposición precoz a la cruda realidad de la nota roja despertó en él una curiosidad por capturar la verdad, aunque fuera a través del lente de una cámara improvisada.
Con el paso de los años, Martínez transformó esa curiosidad en una vocación profesional. Se inscribió en la carrera de fotografía en la Universidad Veracruzana, donde perfeccionó técnicas de composición, iluminación y edición digital. Sus primeros trabajos periodísticos fueron publicados en pequeños medios locales, donde cubría accidentes de tránsito y tragedias cotidianas, siempre manteniendo una ética de respeto hacia las víctimas y sus familias.
El punto de inflexión llegó en 2018, cuando una serie de imágenes tomadas en el huracán “Oliva” mostraron la devastación en comunidades costeras de Veracruz. Sus fotos, que combinaban la crudeza del daño con la resiliencia de los habitantes, fueron seleccionadas por agencias internacionales y le valieron el reconocimiento en la Feria Internacional de Fotografía de México. Desde entonces, su enfoque ha evolucionado: ya no se limita a la nota roja, sino que busca retratar la cultura, los paisajes y la gente de Veracruz con una mirada humana y empática.
Esta transformación no ha sido fácil. Martínez ha confesado que las escenas de muerte dejaron secuelas emocionales, obligándolo a recibir terapia y a replantear su relación con la cámara. Sin embargo, afirma que el acto de documentar también le ha permitido dar voz a los silenciados y generar conciencia sobre problemas sociales como la violencia de género y la migración.
Hoy, Óscar Martínez trabaja como fotoperiodista freelance para medios nacionales y colabora con ONG que promueven los derechos humanos. Sus exposiciones recientes, como “Veracruz en contraste”, han sido presentadas en galerías de la capital y en Xalapa, atrayendo a público diverso que busca comprender la complejidad del estado más poblado de la costa del Golfo.
El recorrido de Martínez muestra cómo una infancia marcada por la tragedia puede convertirse en una herramienta de cambio. Su historia inspira a jóvenes fotógrafos de la región a usar la imagen no solo como testigo, sino como agente de transformación social, recordando que detrás de cada foto hay una historia que merece ser contada.
Fuente: Diario de Xalapa