Operation Bluebird, una startup con sede en Virginia, lanzó recientemente Twitter.now, una red social que replica la interfaz clásica de Twitter con respuestas, retuits y un feed familiar. La plataforma está disponible en acceso anticipado por 20 dólares, lo que otorga a los usuarios el estatus de fundadores y les permite probar funciones como Vera, un analizador de veracidad basado en Gemini. La iniciativa pretende rescatar la identidad que muchos usuarios asocian con el antiguo nombre, a pesar de que Elon Musk cambió la marca a X hace tres años. Sin embargo, el uso del nombre Twitter está bajo disputa legal con X Corp., la entidad que ahora controla la antigua plataforma.
Los fundadores de Operation Bluebird argumentan que X abandonó sus derechos sobre las marcas Twitter y Tweet al sustituirlas por X, creando un vacío que ellos pueden ocupar. Stephen Coates, cofundador, explicó a Ars Technica que la compañía cuenta con inversores y un producto listo, y que la nostalgia por la marca puede convertirse en un activo empresarial. La propuesta de Bluebird se basa en una filosofía de “libertad de expresión, no libertad de alcance”, permitiendo la publicación sin que el contenido dañino reciba mayor difusión automática. Este enfoque contrasta con las políticas de moderación que X ha implementado desde su rebranding.
X Corp. no está de acuerdo y sostiene que el cambio de nombre no implica renuncia a los derechos de marca. La empresa presentó una demanda contra Bluebird, señalando que la nueva plataforma busca capitalizar el valor acumulado del nombre Twitter. Además, X solicitó a la Oficina de Patentes y Marcas de EE. UU. que cancele diez registros presentados por Bluebird, alegando abandono de la marca por parte de la startup. El caso está pendiente mientras avanza un litigio federal que ya ha generado dudas judiciales sobre la titularidad de “Tweet” y el icónico pájaro.
En abril, el juez Colm Connolly expresó reservas sobre los derechos de X respecto a “Tweet” y dejó abierta la cuestión del nombre Twitter, aunque aún no ha emitido una orden definitiva. Los abogados de ambas partes reconocen que la disputa tiene fundamentos complejos: por un lado, el uso continuo del dominio twitter.com que redirige a X, y por otro, la ausencia de una campaña de branding activa bajo el nombre Twitter desde 2023. La decisión final dependerá tanto de argumentos legales como de la capacidad de Bluebird para consolidar una base de usuarios significativa.
El desafío para Twitter.now no es solo jurídico; necesita atraer a millones de usuarios que ya están habituados a la nueva X. Construir comunidad, generar contenido relevante y demostrar que la marca Twitter sigue teniendo peso son objetivos críticos. Si la startup logra superar la batalla legal y captar una audiencia fiel, podría revitalizar una de las identidades más reconocidas de Internet.
En última instancia, la disputa subraya cómo una marca icónica puede seguir influyendo en el mercado incluso después de su aparente desaparición. La historia de Twitter.now será observada de cerca por emprendedores y abogados de propiedad intelectual, pues podría sentar precedentes sobre el abandono de marcas y la capacidad de revivir nombres históricos en la era digital.
Fuente: xataka