La sensación de abandono y la creciente inseguridad en varios barrios de Veracruz han empujado a residentes a ejercer la “justicia por propia mano”, según informó la procuraduría estatal. El caso más reciente se registró en la colonia Veracruz, donde vecinos armados persiguieron a un sospechoso tras un robo, lo que desencadenó una discusión sobre la legitimidad de estas acciones y la respuesta del Estado.
Especialistas en criminología y derechos humanos advierten que el hartazgo ciudadano no es un fenómeno aislado, sino el resultado de años de impunidad, falta de recursos policiales y una percepción de que las instituciones no garantizan protección. “Cuando la gente siente que la justicia tarda o nunca llega, la tentación de tomar la ley en sus propias manos se vuelve más fuerte”, explica la socióloga Ana María González.
El gobierno de Veracruz ha reiterado que la ley prohíbe cualquier forma de violencia extraoficial y que los actos de autodefensa pueden derivar en delitos graves, como lesiones o homicidio. Sin embargo, la procuración ha admitido que la capacidad operativa de la policía está sobrepasada, especialmente en colonias marginales donde la presencia del cuerpo es esporádica y limitada.
En los últimos años se han documentado incidentes similares en municipios como Xalapa, Coatepec y Poza Rica, donde grupos de vecinos forman patrullas improvisadas para vigilar sus calles. Estas iniciativas, aunque nacen de la necesidad de proteger a la comunidad, a menudo terminan en enfrentamientos con sospechosos y, en algunos casos, con fuerzas del orden, lo que genera un círculo vicioso de violencia.
Ante esta situación, organizaciones civiles y académicas proponen una serie de medidas: reforzar la capacitación policial, implementar sistemas de vigilancia tecnológica y, sobre todo, crear canales de denuncia accesibles y confiables. Asimismo, piden campañas de educación cívica que fomenten la cultura del reporte y la colaboración con autoridades, en lugar de la confrontación directa.
El debate sigue abierto y la presión social crece. Mientras tanto, la población de la colonia Veracruz y de otras áreas vulnerables continúa viviendo bajo la sombra del miedo, esperando una respuesta efectiva del Estado que garantice seguridad sin que tengan que recurrir a la violencia propia.
Fuente: Diario de Xalapa